La antigua ciudad de Al Hamra. El Omán más ancestral

Al Hamra. Oman. Diciembre 2022

Al Hamra, a unos 40 minutos de Ninwa, se encuentra este curioso lugar que bien merece un paseo. Llegué en un taxi con el que pacté un precio desde Bahla de 20$ ida y vuelta. No vi otra forma de llegar ante un país tan antipático para moverse en transporte público.

Pero creo que mereció la pena llegar a la antigua Al Hamra en Omán. A media que se iba acercando el taxi entre el típico paisaje árido de la zona se avistaba un frondoso valle de palmeras flanqueado por un caserío de color barro. Me llamó tal la atención que el taxista por cuenta propia me vio la cara de admiración y arrimó el coche al borde del improvisado mirador. Entre el poco tránsito del camino y escaso sonido ambiental me brindó un buen momento de sosiego.

La entrada de la vieja Al Hamra

A medida que íbamos descendiendo hasta llegar a aquel vergel de Al Hamra iba mostrándose una ciudad de esas mágicas, de inminente misterio. Pactamos el taxista y yo una hora para que me perdiera por Al Hamra y me dejó en la entrada con un sol de justicia entre la polvareda que salía de las ruedas del taxi que también se perdía por el camino. El vergel quedaba a la izquierda y la antigua ciudad  de un color chocolate con leche quedaba en frente de mis ojos.

Callejuelas de la antigua Al Hamra en Omán

No había tiempo que perder y empecé a penetrar por sus estrechas callejuelas de casas de distintos niveles. Parecía encontrarme como en un museo medieval al aire libre que me introducía en la historia de Omán y me hacía imaginar cómo sería la vida en una de las ciudades más antiguas de la península arábiga.

Ese color chocolate con leche prevalecía por allá donde miraba, el mismo tono de color de la tierra de esta región con el fabricarían los bloques de barro para hacer las casas con ese aspecto yemení. Toda esa belleza monocromática se rompía por los atrevidos colores de sus puertas de madera. Unas con unos simples remaches alineados y otras con detalles de forja más elaboradas. La mayoría dañadas por el paso del tiempo y el polvo ambiental.

al hamra doors
Antiguas puertas de Al Hamra. Omán

Seguía caminado acompañado de mi soledad entre aquellas casas y el paisaje urbanístico iba decayendo dando paso a un lugar asolado, abandonado entre escombros, vigas de madera, montones de tierra y telarañas. No era de extrañar que no me topara ni con un gato. La legendaria ciudad de Al Hamra se iba convirtiendo en un poblacho de escombros que hacía más misterioso el paseo.

El paisaje urbano se iba deteriorando en la antigua Al Hamra en Omám

Muchas de esas casas se podían allanar gracias a la falta de alguna hoja de sus puertas ya no tan coloridas como detallé antes y con el peligro de que colapsará algún techo a este curioso viajero. Me colé en algunas, pero sólo veía derribos, eso sí, te daba una idea de cómo tenían la distribución por dentro. Nada de muebles viejos ni objetos que resaltar.

Ruinas de la antigua Al Hamra en Omán

Esa era la tónica de todo lo que veía en la antigua Al Hamra. Una monotonía panorámica que no me aportaba más de lo que había visto. Era momento de volver al punto de partida que hice por otras solitarias y angostas callejuelas de similares características.

Interior de una casa en ruinas de la antigua Al Hamra en Omán

Me quedaban 20 minutos para encontrarme con el taxista. Había que aprovecharlos… ¿dónde? pues no quería perderme todo ese palmeral que se veía desde lo alto antes de llegar a a antigua Al Hamra. Un antiguo sistema de regadío de acequias muy similar al que tenemos los valencianos en la huerta gracias precisamente al legado de los árabes por ocho siglos en gran parte de la península.

Interior del palmeral de Al Hamra

El color chocolate con leche de la antigua Al Hamra se quedó en mi olvido al ver tanta agua, fertilidad de aquella tierra y la hermosura de un palmeral que desprendía frescor entre la humedad y la sombra de las palmas que se entrecruzaban. Fueron 30 minutos de una placentera caminata hasta llegar de nuevo a la entrada de la antigua Al Hamra.

Sistema de regadío por acequias en Al Hamra. Omán

Con 10 minutos de informal retraso, circunstancia que no acostumbro, pero justificada por un servidor. Un leve retraso acompañado con un extra que pareció compensar al taxista por su cara de complacencia. Era momento de regresar a Bahla. No podía perder el autobús que me llevaría a la fronteriza ciudad de Al Buraimi.

Al Hamra es un lugar que recomiendo. Ya veis que no se necesita mucho tiempo para una visita y se puedo combinar en un día con otros atractivos de esta región de Ad Dakhiliyah. La propia Bahla que os he mencionado y su prominente fuerte, la cueva de Al Hoota o otra bonita ciudad antigua como Misfat al Abryeen.

Si te gusto este post, puede que te encante este otro de Mosul en Iraq.

By Carlos Martinez

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1 Comment

  1. Muy bien, querido Carlos.
    Muy detallado y muy pasional te ha quedado este ‘post’. Me seduce mucho visitar este país. He hablado con Clara y con Jordi Esteva sobre él y no sé cuándo me decidiré.
    ¿Es caro el país? ¿Su transporte?. Me da la sensación -por lo que dices- que no muy buen transporte.
    Un abrazo.

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