Shymkent, Kazajistán. Agosto 2016
Shymkent, la tercera ciudad más grande de Kazajistán, es un importante centro económico, cultural e histórico cerca de la frontera con Uzbekistán. Hasta allí llegué en algo más de tres horas desde Taraz y, en dos días, disfruté de espacios verdes, el bazar que nunca decepcionan en estas latitudes, el centro histórico y mezquitas de arquitectura modernista y memoriales de guerras como el de Abay Park.
Precisamente en este memorial que, de este estilo veréis en muchos lugares con pasado soviético, no me sorprendió ver tanto mármol rojo, monolitos, la típica llama eterna y algún que otro viejo aparato de guerra en exposición. Me llamó la atención un pequeño museo que trataba de los años de represión comunista en la época de Stalin. Se trataba del Museo de las Víctimas de la Represión Política, del que os voy a hablar en este post.
Historia y Contexto
La represión política en el sur de Kazajistán, incluyendo la región de Shymkent, fue parte de las purgas estalinistas que afectaron a todo el territorio soviético durante las décadas de 1930 y 1940.
Durante este periodo, miles de personas fueron arrestadas, deportadas o ejecutadas por acusaciones falsas de actividades contra el Estado, espionaje o por «enemistad con el pueblo», la categoría utilizada durante la época soviética para criminalizar a personas o grupos considerados enemigos del régimen.

La represión alcanzó especialmente a intelectuales, líderes locales, campesinos, y miembros de minorías étnicas, que sufrieron persecuciones, exilios forzados y encarcelamientos en campos de concentración como Karlag y ALZHIR, este último ubicado en Kazajistán para mujeres vinculadas a «enemigos del pueblo».

En esta región, la represión desarticuló comunidades enteras, destruyó estructuras sociales y generó miedo prolongado que afectó múltiples generaciones. Las víctimas eran sometidas a torturas, trabajos forzados y condiciones inhumanas en los campos de prisioneros. Los efectos de estas represiones dejaron una huella profunda en la memoria colectiva y social, que hoy se preserva y recuerda en este museo como el de Shymkent, dedicados a documentar y honrar a quienes padecieron estas injusticias.
Este periodo de represión es uno de los capítulos más oscuros de la historia local, relacionado con el control totalitario soviético y las purgas que buscaron consolidar el poder mediante la eliminación violenta de toda oposición real o percibida.
Qué encontramos en el Museo
Una vez pagas 1000 tenges (1.7€) puedes acceder a dos salas principales: la Sala del Duelo y la Sala de Exposiciones, donde se cuentan las historias de individuos notables y la vida truncada de miles de víctimas.
Os recomiendo que pidáis un folleto en inglés porque si no sabéis kazajo no os enteraréis mucho de lo que pone en las etiquetas descriptivas aunque el museo trasmite bastante bien el espíritu del mismo.
En vuestro paseo por la salas veréis documentos, fotografías y objetos personales donde desean representan las deportaciones masivas, los campos de trabajo forzado como ALZHIR y Karlag, los levantamientos campesinos y la devastadora hambruna que sufrió la población. Me impresionó la escenificación de la extorsión con tortura que se ejercía sobre un ciudadano por parte de los represores soviéticos en el interior de una celda.

Una pieza central del museo es una poderosa escultura titulada «Represión» que representa figuras humanas rotas y sangrantes, simbolizando el sufrimiento del pueblo kazajo durante ese periodo.
Conclusión
Siempre que visito este tipo de lugares me deja sensaciones terribles desde el punto de vista humano. En este caso fue el rastro que dejó el comunismo con millones de víctimas y en especial en la actual Kazajistán, pero también cuando visito de otros lugares que exaltan regímenes políticos contrarios. Aquí no se libra ni el apuntador.

Y lo peor es que en la actualidad, en Kazajistán, no siendo un régimen comunista, persiste la represión política con personas encarceladas por cargos con motivaciones políticas, incluyendo activistas, defensores de derechos humanos, periodistas y opositores y se reportan restricciones a la libertad de expresión, de reunión pacífica y de asociación, intimidación, hostigamiento y detenciones a quienes critican al gobierno. Como diría aquel: »No hemos aprendido nada…»
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By Carlos Martinez. Se prohíbe el uso de este post para cualquier motivo comercial, el uso de fotos y contenidos sin autorización del autor y en cuyo caso vendrá citada

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