El Dr. Simi. Un personaje grandullón y bonachón vestido de blanco. Ese entrañable médico que veréis en muchas calles y avenidas de México
El Dr. Simi representa para mí uno de los personajes más curiosos que tiene México hoy en día. No lo veréis en programas de televisión, ni en Netflix, ni es un influencer de Instagram. Tampoco es un protagonista de cómic. Si vais recorriendo el país por los 32 estados de la República Mexicana os toparéis con él caminado por cualquier acera o bocacalle.

En ese momento descubriréis al protagonista de este post: Al ¡Dr. Simi! Siempre bailando frente a una farmacia con aspecto de médico, gordo, con su bata blanca y amplia sonrisa bailando y balanceando al son de una alegre música.

Su lema «Lo mismo pero más barato», y todo ello con un toque desenfadado para todo aquel que acude a una farmacia. Un tipo de comercio que, de normal, no genera mucho ánimo para los sufridos pacientes que acuden allí.

En lo particular, tengo bastante simpatía por este peluche gigante con forma de doctor maduro y experimentado con un aspecto que desprende alegría, confianza y cercanía. En especial, porque coincide en el tiempo desde el año que empecé a visitar México, allá por el verano del año 1998 hasta la actualidad en más de una veintena de ocasiones.
En horas de mayor stress y actividad social del día, cuando la gente acude con prisa a su lugar de trabajo o a estudiar, aparece siempre el Dr. Simi y está dispuesto a saludarte, hacerse un selfie contigo e incluso bailar.
Sí, el Dr. Simi es también un reclamo comercial. Una forma de llamar la atención para que entres en la farmacia y adquieras un producto. Eso es cierto, pero al menos es una manera más original de hacerlo y en ningún caso se siente el viandante presionado.
Personalmente, he hecho muchas veces uso de esta cadena de farmacias del Dr. Simi y, además muchas de ellas, disponen de un servicio de atención médica por 70 pesos. Estas consultas médicas de atención primaria son atendidas por profesionales de la medicina cuyos medicamentos son recetados para comprarlas en la farmacia del Dr. Simi. También expenden certificados médicos.

A muchos les parecerá que son unos aprovechados, pero considero que es un módico precio (algo más de 3€) por un servicio que te ahorra tiempo y te evita el engorro de ir al centro de salud. Hay que reseñar que en México no todo el mundo tiene acceso gratuito al sistema de salud o al menos hasta hace poco tiempo. No sé si ahora hay atención médica accesible a todos los mexicanos, para los extranjeros no. Las consultas del Dr. Simi pueden ser por tanto una solución para enfermedades típicas del viajero o el turista como la conocida venganza de Moctezuma, procesos gripales o enfermedades comunes.

Muchos os preguntaréis: ¿y por qué le ha dado a Carlos por contarnos la historia de este personaje? Es cierto que el Dr. Simi no es parte de la cultura popular como sí la representa Cantinflas, el Chavo del Ocho, el Chapulín Colorado o el Santo, pero su figura me ha acompañado al encontrarme con él en muchos de viajes por México.
Recuerdo de manera especial una ocasión que crucé la frontera desde El Paso (Estados Unidos) a Ciudad Juérez. Tenía muchas ganas de volver a México, y tras cruzar el puente internacional de Lerdo y caminar unos 100 metros lo ví, allí estaba bailando en medio de la acera. Era él, el Dr. Simi «¡¡Estoy en México!!» me dije con júbilo en mi interior.

He de comentaros también que he visto el Dr. Simi en otros países de Latinoamérica como en Guatemala, Perú y Chile. Si algunas vez viajáis por México y veis a este grandullón blanco por las calles y, como ya habréis leído este post, ya sabréis de quién se trata. Dadle saludos de mi parte…
Si os gustó este post, seguro que os encanta este otro que hice sobre el Santo, el enmascarado de plata.
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