Vetagrande. Zacatecas. México (2020-2024)
Vetagrande en el estado de Zacatecas (México) es como ese lugar que siempre te llama cuando visitas con frecuencia una ciudad y deseas ver algo próximo para romper con lo rutinario.
En este caso os hablo de un pueblito ubicado a unos 20 minutos de Zacatecas, la capital del estado del mismo nombre del altiplano mexicano.
Ya con el nombre de Vetagrande os puede sugerir la relación de este municipio con su pasado minero.
Esta comunión con la minería es una constante que se repite en muchos lugares del centro norte de México y en especial en el estado de Zacatecas.

Son muchas las ciudades y pueblos que se fundaron tras el descubrimiento de yacimientos de metales y otros minales en la época virreinal de la Nueva España. De hecho por Vetagrande, como importante núcleo minero, pasaba la ruta mítica conocida como el Camino Real de Tierra adentro o de la Plata que por tres siglos unía la actual Ciudad de México hasta Santa Fe en Nuevo México y que transformó cultural y comercialmente lo que entonces conformaba la espina dorsal del virreinato.
Con el fin de dar a conocer lugares singulares —es el fundamento de este blog— me complace descubriros Vetagrande porque incluso es un pueblito muy desconocido entre los mexicanos y me atrevería a decir para muchos Zacatecanos que ignoran los tesoros que encierran estos lugares.
Podéis llegar desde la capital Zacatecas, aunque la frecuencia no es muy alta, en un bus interurbano o »camión», término habitual para los lugareños. Otra opción es con la aplicación Uber que es sinceramente es la mejor manera de llegar. Volver a Zacatecas es más adecuado que os informéis de los horarios del camión antes o pedir un raite o aventón. Vamos, pedirle a alguien que vaya a Zacatecas, que os lleve.

Por una asfaltada carretera rodeando cerros se llega a Vetagrande. Poco antes se divisa su icónico templo del Calvario en la cima de un cerrito que sobresale del pueblo que se forma debajo. El camión te deja justo en la entrada del municipio donde un kiosco construido con una base de cantera rosa te da la bienvenida. La cantera rosa es la piedra de esta coloración que es comúnmente utilizada en la mayoría de templos y edificios civiles del estado de Zacatecas, y este kiosko no es la excepción.

No espere el viajero ver mucha actividad social y comercial al llegar a Vetagrande. En invierno el viento frio es cortante que incluso revienta a veces las tuberías junto a los contadores de las casas. Y en verano es un calor soportable y fresco en cuando se esconde el sol, como cualquier ciudad de más de 2300 metros de altitud mexicana. Los perros callejeros te reciben oliéndote los camales del pantalón y alguna viejita te saluda al cruzarse contigo con ojos de extrañeza.

Una sensación de un bonito silencio al caminar es lo que os sentiréis al penetrar por Vetagrande. Dejando atrás el kiosko, lo primero que os tropezaréis en con el templo de San Juan Bautista conocido también como San Juanito. Sus cuatro fachadas en sillarejos de bloques de piedra, incluido su campanario, caracteriza a este templo en cuyo interior no puede faltar la imagen de San Juan.

Subiendo por la misma cuesta, conseguí llegar al templo que os comentaba al principio, y que es el más visible de Vetagrande. Digo conseguí, porque hay que sortear una estúpida valla que interrumpe la subida para acceder a él, pero sin mayor dificultad.
Sin ser una maravilla este templo del Calvario dedicado a la Santa Cruz desde el punto de vista arquitectónico, sí me encanto su sencillez y emplazamiento desde donde se divisa toda la localidad. En este templo, normalmente cerrado, pude entrar gracias a una amable señora que lo atiende y que en una ocasión, me lo abrió para mostrármelo.

Su interior es sencillo pero coqueto con su cúpula octogonal interior y el retablo de cantera rosa que merece un buen rato detenerse en cada detalle con el que está esculpido. Y el exterior, flanqueado con los típicos nopales mexicanos digno de una buena estampa para los que le guste la fotografía profesional de revistas de viaje.

Para conocer Vetagrande desde una visión más sociológica hay que callejonear por sus calles angostas que quedan debajo del templo. No se presencian muchos comercios, alguna tienda local de abarrotes, carnicerías, tortillerías, pero nada de franquicias como OXXOs y demás cadenas de tiendas o farmacias de conveniencia tan habituales en ciudades mexicanas más grandes.

Sorprende entre calle y calle el emerger del arte urbano con murales que dan algo de colorido a las mismas junto algunas fachadas de colores chillones que resaltan a primera vista.

Se continua notando ese silencio de pueblo semivacío interrumpido a veces por el ruido al pasar de alguna vieja troca (camioneta pick-up americana), de vendedores ambulantes de tunas y tamales o, de uniformados niños a la salida del colegio. Al final por el otro extremo del municipio llegáis al Templo de Nuestra Señora de Guadalupe que no he podido visitar en su interior.

Mención especial como edificios civiles para visitar, el Museo del Niño minero, un humilde museo que alberga objetos de esta tipología y la Presidencia municipal (ayuntamiento) .
La mejor época para visitar Vetagrande en Zacatecas, además de su feria regional que tiene lugar durante la Candelaria (principios de febrero), hay dos eventos culturales importantes. Ambos no me han coincidido.
Primero, la Semana Santa cuando elaboran tapetes decorativos de aserrín mojado sobre la calzada de las calles pintados de imágenes religiosas y, luego, son Las Morismas de Vetagrande.
Es una festividad que me llama la atención. Se celebra entre el 6 y 8 de octubre y me recuerda a los Moros y Cristianos de muchos pueblos del sur de la Comunidad Valenciana. Según tengo entendido, groso modo, se rememora el triunfo sobre los otomanos en la batalla de Lepanto y el triunfo con ello del cristianismo. Desde mi perspectiva me cuesta entender esta celebración en México pero merece la pena la curiosidad de ver cómo se celebra. Y no solo en Vetagrande, también en otras fechas en pueblos vecinos como Pánuco y Bracho. Este último de especial relevancia por su proyección turística que tiene.

A modo de conclusión, podéis dedicar una mañana a visitar Vetagrande. Aunque por la tarde se puede aprovechar de los cautivadores atardeceres que brindan los cielos zacatecanos de camino a la capital de este estado.

Sería buena idea para ello visitar las ruinas de las minas de Vetagrande o daros una vuelta por el cerro de la Bufa de Zacatecas. Un entorno que huele a Revolución mexicana y que desde el Santuario de Nuestra Señora del Patrocinio podéis disponer de la mejores vistas de la ciudad.
Si te gustó este post, quizás te gusta este otro de Susticacán. Otro pueblo que te aconsejo visitar en Zacatecas.
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By Carlos Martinez. Se prohíbe el uso de este post para cualquier motivo comercial, el uso de fotos y contenidos sin autorización del autor y en cuyo caso vendrá citada esta fuente.
Muy interesante este pueblo, al lado de tu «segunda ciudad» (en el mundo). Tranquilo pueblo -con tradiciones, por lo que dices- que siempre es un gustazo visitar.
Cuando estuve por allí, lo más alejado de los alrededores de Zacatecas que visité fue Guadalupe, casi un barrio de la gran Zacatecas.
Un abrazo.
(Te espero por ‘los madriles’).
Gracias Blas. Sí, mi segunda ciudad. Nos vemos por los madriles pronto o por Altafulla. Un abrazo