Laas Geel en Somaliland. Las mejores cuevas rupestres de África

Laas Geel, Somaliland. Octubre 2023

Laas Geel en Somaliland (Somalilandia en español) es un lugar difícil de evitar para aquel viajero interesado en el arte rupestre. Para ser honesto, dada la escasez de atractivos del país o este territorio autoproclamado independiente del resto de Somalia, es un lugar donde poner el punto de mira. Dicen expertos y las mayores instituciones en materia de arte rupestre que Laas Geel en Somaliland son las mejores pinturas conservadas del continente africano cuya antigüedad se remonta entre los 3000 a los 9000 AC. Os cuento a continuación las opciones para visitarlas además de una descripción de estas.

Hay dos métodos para llegar, en un tour con escolta que sería el «legal» y, el otro, por libre por tu cuenta y más expuesto al riesgo que es el que hice yo. Empezaré por el «legal».

Dejo claro que es obligado por ley en todos los casos ir con escolta armado para llegar a Laas Geel y muchos viajeros, los pocos que van a Somaliland, lo hacen contratando un tour que incluye traslado, un permiso del ministerio de industria comercio y turismo además del citado escolta armado. Desde el hotel Oriental de Hargeisa, que dicho de paso es donde se hospedan la mayoría de los viajeros, te organizan un tour cuyo coste es de 130 $USD. Este es el método más tradicional, oficial y sin riesgos.

busetas que van a Dhubato
Busetas que van a Berbera y que paran en Dhubato para ver las cuevas de Laas Geel

Pero no fue mi caso. Opté por buscarme la vida en transporte público para evitar pagar tal alto precio del tour. Lo hice desde Berbera en buseta pública donde me bajé para ver estas pinturas de Laas Leel de Somaliland y, tras ello, continué por la tarde en otra hasta Hargeisa. Pero lo más adecuado para este caso es tomar una buseta pública desde Hargeisa con dirección a Berbera y bajarse en Dhubato. Otra posibilidad sería un taxi acordando un precio desde Hargeisa.

Dhubato está a unos 50 kilómetros de la capital y no tienen parada estas busetas. Es necesario advertirle al cobrador y al conductor para que pare allí. Al cabo de una hora te esperas un pueblo pero te encuentras con cuatro casas a cada lado de la carretera con un par de tienditas.

Dhubato  Somalilandia
Dhubato. Pequeño caserío junto a la carretera a 6 km de las Cuevas Laas Geeel

Como iba con la mochila con la que viajo normalmente sin facturar en los aviones, preví que iba a ser pesado cargarla campo a través hasta las cuevas de Laas Geel que se encontraban a casi 6 km de Dhubato.  Le pedí entonces al de la tienda que me la guardara para ir más ligero. Estando allí, había un chico que se me ofreció para acompañarme. Se llamaba Ahmed. Dudé qué hacer. Me asomé por detrás de la tienda y vi aquel solitario secarral semidesértico, sin referencias ni indicaciones para llegar y acordamos 10 USD$:  ir a Laas Geel, esperarme para ver las pinturas y regresar a Dhubato. La verdad es que hice bien porque creo que me hubiera perdido.

cuevas de laas geel Somalilandia
Rio seco camino de Laas Geel

Como digo, la caminata fue a lo largo de un área esteparia con algunos matorrales, pero fue entretenida porque tuve la oportunidad de ver pastores con sus rebaños de ovejas, camellos y un curioso cauce seco de un río además de irregulares montículos de piedras de diversas formas. Ahmed tenía el paso largo y me tenía que esperar en varias ocasiones.

cuevas laas geel Somalilandia
Típica imagen de camellos comiendo de arbustos espinosos camino de Laas Geel

Lo peor fue pisar unas plantas cuyas afiladas espinas me atravesaban la suela en más de una ocasión. El cielo medio nublado dejaba momentos de sombra que se agradecía sobremanera y que aproveché para echarme unos buenos tragos de agua.

Paisaje típico antes de la llegada a Laas Geel

Tras una hora caminando, Ahmed me señaló una elevación montañosa. Me hablaba en somalí e intuí que se trataba de las cuevas de Laas Geel. El acceso estaba vallado con un cartel y había par de chicos sentados haciendo alguna tarea de bricolaje. No había turistas ni taquilla, ni tienda de souvenirs. En cuanto me vieron, el mayor de ellos se levantó, se presentó como Ali y me pidió 30 $USD si quería ver las famosas pinturas de Laas Geel de Somaliland . Dinero que me recogió y fue directamente al bolsillo de su coloreada camisa sin recibir ticket ni constancia oficial de mi visita. Se le notaba que tenía prisa por mostrármelas y despacharme pronto.

—Si hombre sí, pero espera que descanse un rato —le dije en inglés a Ali dije mientras me sentaba a la sombra en una silla blanca de plástico.

Andaba algo cansado y, tras echarme unos tragos de agua, me condujo a las cuevas. Había que subir por un camino entre hierbajos y nopales. Una vez arriba Ali me fue mostrando las siete puntos donde se conservaban estas pinturas.

cuevas de laas geel Somalilandia
Pinturas rupestres de bovinos en una caberna de Laas Geel

Mi impresión en aquel momento tras entrar en el primer abrigo rocoso fue encontrar unas pinturas rupestres en un estado aceptable. Se distinguían con claridad las escenas cotidianas de caza y pecuarias de aquella época.

Con anterioridad, había leído por la red con una odiosa comparativa con las cuevas de Altamira. Como afortunado de haber visto las cántabras, las auténticas, consideré al ver estas pinturas  una comparación fuera de lugar.

cuevas de laas geel Somalilandia
Típicas escenas rupestres de Laas Geel

En general, los protagonistas de estas escenas comprenden pastores con bovinos y algunos perros. También se dejan entrever animales que parecen antílopes, cabras y otros similares a jirafas. Me confortó no ver camellos como garantía de veracidad de las pinturas. Para sorpresa de muchos hay que decir que proceden del continente americano.

Una de las pinturas mejor conservadas de Laas Geel en Somalilandia

Por curiosidad, si algún antropólogo, zoólogo o historiador me puede confirmar si estos camélidos llegaron a África antes de la existencia de estas pinturas que me deje por favor un comentario. Se lo agradeceré y lo añadiré al post.

cuevas de laas geel Somalilandia
Ali me mostró con detalla cada escena de las pinturas rupestres de Laas Geel

Ali me fue enseñando cada una de las cavernas donde había representaciones rupestres. Me gustaron las pinturas, pero también los abrigos rocosos donde se alojaban por su formas y efectos de la luz que penetraba entre los huecos.

cuevas de laas geel Somalilandia
Abrigos de las cuevas de Laas Geel en Somaliland

Terminada la visita, algo rápida para lo que me hubiera gustado, volvimos a la entrada y Ali me sacó un plato de arroz con trocitos de pollo y tomate que me comí con ansia del hambre que traía. Es una cosa que le agradecí.

cuevas de laas geel Somalilandia
Ali y Ahmed en uno de los abrigos de Laas Geel

Ahmed, que también me acompañó en la visita a las pinturas de Laas Geel tenía prisa por volver a Dubhato y nos regresamos chino-chano. Por el camino, nos cruzamos con un Jeep 4×4 con 3 guiris además del conductor y el escolta armado. Paró y me recriminó porque no debí ir por mi cuenta a ver las cuevas, pero pasé de él y seguí caminado.

caves laas geel Somaliland
Cartel de las entrada de las cuevas de Laas Geel en Somaliland

A la llegada al Dhubato había un uniformado esperándome en la tienda. Pensé en el maldito Jeep con guiris y el posterior chivatazo que daría el escolta.

El tipo me pidió explicaciones con malos modos. Le ofrecí reiteradamente disculpas dándole a entender que desconocía la norma. Había que usar la diplomacia y el aplomo acostumbrado de otras situaciones en otros tantos países africanos. Con un simple billete de 5 $USD que le di junto a una Coca Cola que le compré de la tienda le pareció suficiente para entender mis disculpas y explicaciones.

A Ahmed le entregué los otros 10 $USD acordados y  2 $USD al tendero que me guardó la mochila. Me fui a la carretera para detener la primera buseta que pasara y el corrupto policía se prestó para mi sorpresa a ayudarme. Sacó un silbato y con un prologada pitada  a pie del arcén me  paró la primera buseta que se aproximaba. Subí y me acoplé como pude en un pequeño asiento abatible junto a la puerta, le pagué 10.000 chelines (poco más de 1 €) al cobrador y llegué a Hargeisa.

En total me gasté 55 $USD yendo por mi cuenta. Muchos pensaréis: ¿y valió la pena ahorrarse 80 $US y para pasar esas calamidades? Quizás no, o quizás sí. Más allá de eso para mí fue más satisfactorio ese toque de aventura porque África ese eso, aventura…¿o no?

Si te gusto este post de Laas Geel de Somaliland, quizás te guste este otro del parque nacional de Matobo en Zimbabue

By Carlos Martinez
Prohibida la copia total o parcial de textos y/o fotografías sin consentimiento del autor, en cuyo caso vendrá citada la fuente.

4 Comments

  1. Gran experiencia, y mejor contada. Los caminos de las aventuras africanas son así.
    (Te acabo de enviar un ‘whass’, para pedirte información de Somaliland y, luego, recordé que tenías este ‘post’).
    No sé si merece la pena Somaliland.
    Un abrazo, compañero.

  2. Maravillosa tu aventura, y cómo la cuentas de claro. Te felicito por tu coraje y agallas. Yo soy un poco cobarde y habría pagado el precio caro de 130 euros.

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*