MASVINGO Y EL GRAN ZIMBABUE.

 Zimbabue, Agosto 2011

Masvingo o “massingo”
como lo pronuncian los locales, es una ciudad con cierto desatavío que se
encuentra en el centro sur de Zimbabue. Esta ciudad por sí misma no tendría mucho que
ofrecer al viajero sino fuera su deseo de poder conocer una de los mejores
secretos escondidos del continente africano. Estamos hablando de la histórica ciudad medieval más
importante de la África subsahariana, «Las Ruinas del Gran Zimbabue».
 

Con franqueza, no fue hasta poco antes que empecé a planear mi
viaje con mi esposa por esta región austral del continente africano, cuando tuve
algún conocimiento de esta ciudad y de sus cercanas ruinas.
Quizás por su situación un tanto alejada de los focos
turísticos de la zona como las Cataratas Victoria, el Parque Kruguer, o el Delta del Okavango que no se encuentra muy de camino, tenga algo que ver con la
poca expansión publicitaria del lugar. Si a eso sumamos la baja reputación que
tiene el país por su régimen político, inestabilidad y corrupción, provoca que
exceptuando la fronteriza Vic Falls sea un país bastante despreciado por los
circuitos turísticos incluso aseguradoras de viaje que prescinden de sus
servicios en este país. Con este panorama parece que la única solución para
visitarlo sea de manera independiente, por otra parte más gratificante que los
típicos “overlanders” en camión que
operan por estas partes de África.
 

En nuestro caso nos resultó una útil estancia para dirigirnos
seguidamente a la fronteriza Mutare, y desde ahí  adentrarnos a Mozambique. Y para llegar hasta
allí la hicimos por autobús desde Bulawayo que tomamos sobre las cuatro de la
mañana en una gasolinera la Eleventh Av.
Parada de autobuses en Bradbunt St, de Masvingo
Recuerdo que estábamos esperando el bus de pie, con un frio de
escarcha enfrente de la gasolinera lleno de “merodeadores”, que es como bauticé a los tipos que se veían por la
gasolinera rondando con gorro entre la 
escasa y amarillenta luz del alumbrado público. Gente que están cerca de ti, te rondan y que ves que ni hacen ni
deshacen, ni esperan a nadie, ni tienen oficio ni beneficio. No se preparan
para alguna labor en concreto y tan solo están por si sale algún “business”.
Estos merodeadores son muy comunes en paradas de bus, salidas de mercados
públicos y en cualquier punto de concurrencia. Poco a poco ves que se te
acercan para ofrecerte algún servicio de transporte o producto, y aunque les
rechaces el ofrecimiento, no se terminan de ir, y te siguen mirando apoyando su
espalda y una suela de sus desatadas zapatillas en la pared o sentados en el
borde de la acera. No es una situación violenta pero si es incómoda y más en
esas horas de tan poca claridad, que como simpre me dijeron desde niño “de noche todos los
gatos son todos pardos”. 

Cos masvingueños a la salida de un supermercado.

Casi cinco horas en un destartalado bus cuyas ventanas
tan “incerrables” como “inabribles” provocaba en los pasajeros recurrir
a mantas para protegerse del frío airecillo que entraba por ellas. En el bus,
sin estar excesivamente abarrotado para los estándares africanos, la escena con
la que se encontraba uno, era la usual en estos casos. Convivir con enormes
cajas de cartón por el pasillo, montones de bolsas, y de gente con su gallina
en brazos. En medio de todo ello, el cobrador haciéndose un hueco entre los obstáculos
para cobrarte y darte el cambio en algún otro momento del trayecto del que ya
ni te acordabas que te debía la vuelta. Ya poco me sorprende ver como la gente tira
sus pieles de plátano, envases y demás sobras por las ventanas con toda la normalidad
del mundo, pase el bus por un núcleo urbano o por el campo.

 Casi eran las diez de la mañana cuando llegamos a Masvingo
donde no hay una terminal específica de autobuses. Salen y llegan de una calle o
de otra dependiendo del destino. En este caso para los buses que vienen de
Bulawayo o Harare llegan a la Bradburn St.

Máquina agricola de vapor en el Civic Centre Park de Masvingo.

Nada más bajar fuimos al Backpackers Rest, el único que se
puede encontrar en esta pequeña ciudad. Un hostal desaliñado, ruidoso, oscuro, sin
el ambiente típico de backpacker. Más bien usado por locales, y que se convirtió
en el único lugar para dormir a un precio asequible de 20 USD$ con baño
compartido que raras veces estaba libre. No hay muchas más opciones en la
ciudad para pasar una noche asequible. Después de ver las otras dos opciones
posibles, éstas resultaban carísimas.

 

Como señalo anteriormente, está ciudad de 60.000 habitantes no
merecería una visita si no tuviera las cercanas ruinas del Gran Zimbabue.
Raramente es visible a algún viajero occidental y básicamente
tiene dos avenidas principales, la Mugabe St. y la Tongogara Av.,
perpendiculares  entre sí, donde se
centra la actividad comercial. Precisamente es por
la tarde cuando toda la gente aprovechaba para hacer sus compras en los
supermercados, todos de origen sudafricano al igual que la mayoría de los productos
que se pueden encontrar en sus estantes.

Locomotora de vapor 204 en el el Civic Centre Park de Masvingo.

La verdad es que se nota que el país está muy influenciado
por su vecino del sur. Como en toda esa zona meridional del continente, las
remesas procedentes de expatriados en Sudáfrica ayuda a la decadente economía local.

Estos supermercados son muy recurrentes y se convierte en la
mejor opción para proveerse de alimentos para el viajero, ya que la ciudad no se
caracteriza precisamente por restaurantes, si exceptuamos algunos de comida rápida
y pizzas para llevar.
Una cosa que me llamó la atención, no sólo de Masvingo sino también en más lugares de Zimbabue, es que cuando entras a un comercio y preguntas si tienen tal o cual producto te dicen el precio directamente. En esa respuesta ya viene obviamente implicito el “si tienen”. Cuando no lo tienen ya te dicen “no”.

Mercado de ropa en una calle de Mavingo.

En Masvingo se consume una bebida muy popular llamada “Stoney beer” bastante popular y que puede confundir al viajero pensando que se trata de una cerveza. En realidad se trata de una bebida enlatada que por su sabor me recordó a una bebida refrescante de zarzaparrila que se tomaba en España hace años de aspecto similar al refresco de cola. Para cerveza como la conocemos la marca que más se ve es la sudafricana Castle.

Además de un sencillo mercado callejero de ropa, bolsos
y artículos de hogar, me queda como más
destacable de la ciudad el Civic Centre Park. Una plaza ajardinada donde los
amantes de las maquinas de vapor y de la ingeniería mecánica en general, podrán
disfrutar de ellas. No sólo hay de índole ferroviaria sino también usadas para
la agricultura y otros usos industriales, todas ellas herencia de la época colonial
británica. Están muy bien cuidadas y el jardín donde están expuestas, es un
lugar tranquilo agradable para descansar o hacerse un picnic.
No muy lejos del parque y enfrente del Hotel Chevron hay una
oficina de turismo que aunque muy escasos de planos y folletos dan una
eficiente información, en inglés obviamente.

Ruinas del Gran
Zimbabue 
Muralla del Complex Hill
Hablar de las ruinas del Gran Zimbabue (Great Zimbabwe), es
poco menos que decir que se trata del las mayores ruinas de carácter medieval
de toda la África Subsahariana y que dieron nombre al resto del país.
Antes de ahondar un poco sobre estas ruinas, cabe decir que
están a unos 30 km de Masvingo. Para llegar, si no se dispone de transporte
propio, se puede llegar con transporte público tomando un par de minibuses, aunque
puede resultar un poco confuso.
Lo mejor es caminar hasta la Universidad Politécnica que está
a las afueras de la ciudad. Es fácil de llegar por los universitarios que se
ven caminando hacia ella y muy visible desde la distancia.
Una vez llegas a ella, ya es preguntar cuál es el minibús que
va en dirección a las ruinas. Por un dólar, no te llevará a la ruinas, pero te
deja en el cruce más cercano en plena carretera.
Estos minibuses tan omnipresentes en África, son muy usados
por la gente, y a pesar pueden resultar agobiantes, son sin duda la mejor manera
de interactuar con la gente local. Cuando te dicen “fo-fo”, no significa otra cosa que vayas dejando hueco, en otras
palabras, que vas muy cómodo. Un asiento no significa una plaza, quizás tres
cuarto o la mitad de la misma. Este aspecto hay que tenerlo muy en cuenta al viajar,
no sólo en Zimbabue sino también en los países vecinos.
El IMBA HURU o The Great Enclosure asentado en el Complex valley.
Dicho esto, la gente es muy amable y te dice donde te tienes
que bajar. El cobrador y el conductor también sabrán que vas a las ruinas y te
dejarán en el cruce.
A partir de ahí, algo más de tres kilómetros caminando te
lleva hasta la entrada del recinto, aunque no está muy bien señalizado. El
lujoso hotel Great Zimbabwe que habrá
que atravesar está a muy pocos metros de la entrada en cuya caseta de tickets habrá
que pagar 15 $USD.
 

Conos interiores del cercado amurallado.
En el Gran Zimbabue debió existir una muy prolífica civilización originarios de los actuales Shona, que
surgió sobre el año 1100 DC y que se
desarrolló por tres siglos.
Una vez se entra en el complejo histórico es muy fácil observar
las diferentes etapas en las que esta civilización estuvo asentada.
Se desconocen a día de hoy muchos detalles de dicha civilización
pero por los hallazgos encontrados de origen indio y chino da muchas pistas de
que tuvieron interacciones con otras civilizaciones de ultramar con la que comercializaban sus
productos.
Los portugueses, que fueron los primeros europeos que
transitaron por estas zonas meridionales de África, ya constataron y dieron fe
de la presencia de esta civilización a través de sus escritos.
El caso es que al igual que pasó con muchas otras
civilizaciones del mundo antiguo, desapareció sin conocer las verdaderas causas,
pero al menos nos han quedado estas impresionantes construcciones formadas con
piedras de granito perfectamente  unidas sin argamasa.
Básicamente, este complejo histórico está claramente dividido
en dos áreas cuyos dos caminos de tierra divergentes te llevan a cada una de
ellas.
Una de ella es el Complex
Hill
, es la parte más alta asentada sobre una colina rodeada de inmensas
piedras de granito donde hay que ir subiendo por pasadizos escalonados. Una vez
se alcanza la cima se adquiere una impresionante vista del valle y se topa uno
con cercamientos de piedra, cuyos reyes tenían guardados sus valiosas
pertenencias. Allí es también donde debieron habitar además de los reyes las clases
más nobles.
Interior del pasaje concéntrico.
La otra zona claramente diferenciada es Complex Valley, que se encuentra en la zona baja de complejo. Al
tomar el camino que nos conduce a ella,  la cálida bienvenida de los traviesos babuinos
y una peculiar vegetación de cactus y arbustos característicos de zonas áridas , nos dirige a este lugar mágico.
Una serie de impresionantes cercados amurallados redondeados y elípticos
construidos de piedras perfectamente encajadas entre sí, es lo que espera al
viajero. La estructura de estas construcciones ancestrales nos dan un poco las claves de que este pueblo, además de buscar
protección de invasiones externas, las utilizaba para el acopio de sus valiosos productos.
Sobre todo es impresionante el Imba Huru, que con sus 250 metros de circunferencia destaca como el
cercado amurallado mayor de los que constituyen esta parte de las ruinas.
Alto del Complex Hill
También es de destacar otras estructuras cónicas también de
piedras en su interior.
Entre las dos zonas del complejo hay una reconstrucción de un
poblado karanga que nos ofrece una
idea de lo que sería en su tiempo de esplendor este reino. Una extensa zona
conurbada donde existirían este tipo de viviendas para que las habitaran las clases más
bajas de aquella sociedad. Lugar que es aprovechado para exponer artículos y souvenirs para su venta. Si uno se acerca a esta zona escuchará instrumentos
de percusión locales para llamar la atención de visitantes y turistas.
También hay un humilde museo cerca de la entrada donde te
muestran más detalladamente la historia del Gran Zimbabue, y que dicho de paso, los
bedeles y guardias de seguridad te recuerdan unas cuantas veces que no se
pueden tomar fotos aunque  lleves la cámara guardada.
En estas ruinas el viajero no se sentirá nada agobiado ya que
no es un lugar de turismo masivo, y donde se respira mucha tranquilidad.  Tampoco tendrá el típico acoso del guía
informal ni del vendedor ambulante que se suelen presentar en este tipo de
centros arqueológicos por todo el mundo.
Apenas coincidimos con una familia de blancos sudafricanos y
un colegio de alborotados niños que no fueron impedimento para disfrutar del
lugar, ya que mientras ellos estaban en una zona, nosotros estábamos en la otra.
En resumen, un interesante lugar para conocer y que aconsejo
visitar para todos aquellos que le guste lo histórico y ancestral. Diferente de
lo que haya visto con anterioridad, sin turismo masivo y en un
emplazamiento  ideal para disfrutar del
paisaje.

10 Comments

  1. Es una pena que sea tan difícil llegar a estas ruínas ya que tienen muy buena pinta aunque quizás el encanto de las mismas resida en que todavía no han sido explotadas por el turismo. Pensé que esa zona sería un poco más barata pero por lo visto me equivoqué!!! Un saludo. 😉

  2. Asi es, están un poco alejadas. No es que sea caro, pero como no hay mucha más opcion de alojamiento, hay lugares que tiene que pagar mas por dormir de lo que realmente vale para su categoria. Antes era mucho más caro este pais por los altos indices de inflación, Un saludo y gracias por el comentario 🙂

  3. No conocía estos restos tan antiguos en África, tienen que ser impresionantes y más teniendo la suerte de visitarlos prácticamente en solitario, como bien dices un lugar alejado del turismo que merece la pena conocer, gracias por descubrirlo.

    Un abrazo !!!

  4. Sí que es cierto. ¡Impresionante lugar!
    Pero también es verdad que el país tiene muy mala fama a nivel de seguridad, o por lo menos, eso había leído yo en algún lugar… ¿Recomiendas meterte por libre? ¿no tuvisteis ningún problema?
    Un saludo 😉

  5. Hola Helena, si es cierto que tiene fama de inseguro. Pero no con la gente del pueblo. El problema es con cualquier policia, militar o persona con uniforme que son peor que las cucarachas.
    Algun dia contaré lo que nos paso en Mutare ,una ciudad froteriza com Mozambique, y en donde la policia nos arrestó por hacer una foto donde no debiamos segun ellos. La foto era a una furgoneta de transporte público. Ya contaré el resto otro día jeje
    En cualquier caso,el grado de inseguridad puede ser compensado ampliamente por la gente normal que es muy simpática, amable , cálida y por lo paisajes impresionantes.
    Suerte en tu viaje Rumania 🙂

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