Liberia, Enero 2024
Visité Buchanan en enero 2025, la tercera ciudad más grande de Liberia, y lo que encontré fue mucho más que un puerto atlántico. Cuando escuché el nombre de este lugar por primera vez pensé en el famoso whisky escocés «Buchanan» e incluso en un delantero del Villarreal, pero nada tiene que ver. Al llegar, me encontré con una ciudad, aunque tranquila, que conserva una energía especial, con su mezcla de historia colonial, vida costera y una conexión que, personalmente, me recordó mucho a pueblos similares que visité en la costa de Ghana.
Aquí comparto algunas impresiones de Buchanan, qué ver, datos culturales y lo que pude conocer de su economía y gastronomía. Por cierto, pronúnciese algo así como «Biukanan».
Contenido
- Origen e historia de Buchanan
- Mi experiencia personal y similitudes con Ghana
- Cultura local y vida cotidiana
- Gastronomía en Buchanan
- Cuestiones prácticas: Como llegar, moverse y dormir
- Conclusión
Origen e historia de Buchanan
La ciudad de Buchanan fue fundada por colonos afroamericanos liberados desde los Estados Unidos en el siglo XIX. Su nombre proviene de Thomas Buchanan, un gobernador de la colonia y primo del que sería presidente de EEUU, James Buchanan. Como muchas ciudades costeras de Liberia, su historia está marcada por ese retorno forzado de la diáspora africana y el contacto tenso con las comunidades locales.

Hoy en día forma parte como capital de la provincia de la Gran Bassa. No confundir con la conocida ciudad colonial Grand-Bassam de Costa de Marfil.

Hoy Buchanan conserva restos de ese pasado: construcciones de estilo colonial; iglesias cristianas de diversa índole de tonos atrevidos y pastel; nombres de calles en inglés mayoritariamente de personas ilustres, y una población diversa donde conviven distintos grupos étnicos liberianos como los Bassa y los Kru.
Mi experiencia personal y similitudes con Ghana
Lo primero que me llamó la atención fue la atmósfera costera de Buchanan: observé una ciudad que vive de la mar y la mira de frente, y me refiero a la gente del pueblo, la que se levanta cada mañana para sobrevivir y donde los productos del mar son la fuente básica de su subsistencia. Muchos la apodan la pequeña Ghana, y es cierto cuando paseas por la orilla y, cuando en más de una ocasión, te enredas con alguna red que están reparando.

Alzas la vista y ves las embarcaciones de pesca que recién llegan con género fresco. Muy bien podría trasladarme a Elmina o Cape Coast en Ghana, pero también a muchas otras de Gambia, Senegal o Mauritania. Una gran identidad común en esta costa atlántica africana.
Solo tenéis que acercaros hasta Fanti Town para percibir esta unión con el mar. En este barrio seréis el foco de las miradas, pero es natural en un lugar que apenas llega algún turista. Se me ofreció un chico para enseñarme la zona y me pareció buena idea como modo de integrarme un poco más y no sentir la agresividad o incomodidad que a veces puede resultar el hacer alguna foto o acceder a algún rincón más íntimo para ellos.

Luego observé otra Buchanan: la industrial o neocolonial. Esa cuyo beneficio jamás recae en la población y que va a parar siempre a manos de empresas multinacionales relacionadas siempre con la extracción de minerales y explotación de recursos naturales y en complicidad con gobernantes locales.
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Buchanan se convirtió por ello en el segundo puerto industrial en importancia de Liberia y el punto de salida del mineral de hierro extraído en el interior del país, gestionado por ArcelorMittal, curiosamente empresa bien conocida por los asturianos que me lean por una factoría que tienen en Gijón
Hasta allí me dirigí para ver de cerca la zona portuaria en una moto-taxi pero, como en muchos lugares de África, no fue fácil acceder como punto sensible o que consideran lugar estratégico, a no ser que »pases por caja».

En este caso, un policía de turno me lo impidió y no quise entrar en colaborarle con unos dólares. No muy lejos, se veía el Grand Bassa Point Light lighthouse. Le dije al moto-taxista que me llevara, y cogió el policía su moto y nos siguió hasta detenernos. No pudo ser tampoco, y me quede sin ver un faro con cierto interés histórico y que tenia buena pinta desde la distancia. También el entorno.
Al final nos alejamos de allí y al pasar por un puente le dije: —déjame aquí—. Se veía abajo una gran playa de vías ferroviarias que levantaba mi interés. Tenía la esperanza de ver un tren con mineral de hierro. Ya saben los que me siguen mi afición por los trenes, pero no pasó ninguno, y eso que había dos trabajadores de la empresa ArcelorMittral de origen indio que me insistían: —espera que ahora pasa—. Esperé como media hora y seguía sin pasar aun escuchando el bocinazo de alguna máquina que haría maniobras. Decidí entonces retirarme con otra moto cuando empezaban a escasear los rayos de luz.

Cultura local y vida cotidiana
Buchanan es una ciudad relajada, sin grandes museos ni monumentos, pero con una vida diaria vibrante: mercados de frutas tropicales; pescadores regresando con sus redes al amanecer; mototaxis recorriendo las calles sin parar; música afrobeat sonando desde cada rincón o momentos para entretenerse viendo partidos de fútbol.

Las etnias predominantes en la zona, como los Bassa, tienen fuertes tradiciones orales, y las ceremonias comunitarias o funerales pueden convertirse en grandes celebraciones. La religión predominante es el cristianismo, donde el catolicismo juega un papel preponderante pero que cada vez cogen más fuerza otras como las metodistas, protestantes, de pentecostés.

Entre la población aún persisten creencias animistas y prácticas sincréticas. Si paseáis por la Roberts St., por cierto, una calle que da nombre al primer presidente de Liberia nacido en Virginia (USA) así como al aeropuerto internacional del país, veréis buena muestra de esta variedad de iglesias. No desaprovechéis la oportunidad de entrar en cada una si están abiertas para descubrir las diferencias.
Gastronomía en Buchanan
No os voy a mentir. La cocina liberiana no entusiasma a un buen gourmet pero tampoco pasaréis hambre. En Buchanan destacan los platos con pescado, especialmente el pepper fish stew, acompañado de arroz o fufu. También el recurrido jollof, el guiso de hojas de cassava con pescado seco y los plantains (platanos fritos). Lo mejor acompañarlo con la cerveza Club Beer que nunca falta

Cuestiones prácticas: Como llegar, moverse y dormir
Para llegar desde Monrovia se tarda unas tres horas en taxis compartidos que parten desde Elwa Junction. Es conveniente madrugar y salir a primera hora que es cuando hay más posibilidades de que se llenen y salgan. Hay un control de policía pasando Harbel algo engorroso, pero libre de mordidas. Una vez en Buchanan el moto-taxi es la mejor opción para moverse. Quitando la zona más histórica no es una ciudad amigable para caminarla sobre todo en la noche.

Para dormir hay dos opciones recurribles: Philipmena’s Guest house y Vantee Guesthouse. Yo dormí en la primera y para una noche es pasable. Tiene un restaurante que se te pegan los brazos en el mantel, pero no hay muchas más opciones económicas. Si vais con más presupuesto la mejor opción es el hotel Buchanan Liberia junto a la aduana en la Roberts St. antes de llegar a la playa. Tiene un restaurante decente y limpio.
Fuera del restaurante de los hoteles y, si no sois escrupulosos, se puede uno alimentar de puestos informales de pinchos de carne, pescado y verduras.
Conclusión
Buchanan no es una ciudad turística en el sentido clásico, pero es una ventana fascinante a la vida real de la costa liberiana. Su historia cargada, su conexión con el mar, su energía popular y esa sensación de similitud con otros pueblos del golfo de Guinea la convierten en un destino interesante para pasar un par de días y huir de la infame Monrovia.

Si te gustó este post, con lo que hay qué ver y hacer en Buchanan quizás te guste este otro de Apam, un pintoresco pueblo pesquero de Ghana
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By Carlos Martinez. Se prohíbe el uso de este post para cualquier motivo comercial, el uso de fotos y contenidos sin autorización del autor y en cuyo caso vendrá citada esta fuente.


Buen enclave, seguro!. Si se parece a Elmina o Cape Coast, buen enclave!.
¡Qué sencillas, pero interesantes, son algunas ciudades africanas, donde «las piedras» escasean y lo que reina es «vida»!
Veo que también te has aficinado a la moto-taxis (ji).
Un abrazo, y gracias por la información práctica que pones.
Muchas gracias Blas. Sí soy del club del moto-taxi, pero cuando viajo. Saludos