ZARIA. La cuna de la cultura Hausa

Zaria y el norte de Nigeria presume de lugares que esbozan el esplendor de un pasado de legendarias rutas comerciales.  Zaria es el mejor ejemplo y una parada obligatoria para tu paseo por el norte del país.

Zaria. Nigeria. Abril de 2019

A mitad camino entre la capital Abuya y la frontera con Níger encontramos esta ciudad que considero que es digna de ser visitada. En mi primer post de Nigeria, primeramente invito a cada quién que elimine de su mente la negatividad cuando nos viene a la cabeza Nigeria. Y sobre todo el norte con sus problemas del Boko Haram, el sofocante calor, inseguridad, la pobreza,  la basura, el ambiente polvoriento y todo lo que deriva a islamismo en una connotación maligna. Si lo hiciste, te felicito porque Nigeria te esperará para darte mucho más de lo que crees y acabarás, como yo, pensando que es uno de los países más fascinantes del África subsahariana.

Si estás en Abuya tendrás que madrugar e ir al Moto Park de Jabi y preguntar por el minibús o el bush-taxi que vaya a Zaria. Algo que me llama favorablemente la atención y que no había visto anteriormente en otros países africanos fue el hecho de que hay tantos ocupantes como asientos y que te registras en un papel que se va pasando cada pasajero una vez dentro. Adiós a los típicos minibuses que donde caben ocho entran dieciséis. Eso sí, hasta que no se llene no sale. Reitero que hay que madrugar incluso antes que amanezca.

Tras casi cinco horas de una carretera pasable y sin la cantidad de los abusivos controles militares comparado con la zona sur del país llegué a Zaria. El recorrido tiene un paisaje mas bien seco, pero impresionante al toparte con la Zuma Rock a las afueras de Abuja y las caprichosas formaciones pétreas y redondeadas que se ven antes de llegar a Zaria.

El Hotel Zaría, como el nombre de la ciudad será vuestra mejor opción. Habitaciones limpias, aún con la falta de suministro eléctrico, que es suplido por la noche con un generador diésel-eléctrico. Los numerosos lagartos rainbow por pasillos, el lobby y espacios comunes te darán la mejor y colorida bienvenida.

                                                  Interior del Emir’s Palace de Zaria

No había que perder el tiempo y lo primero era obligado a visitar en Zaria era su joya de la corona que no era otra cosa que el Emir’s Palace. Tomé un okada, (moto-taxi)  y tras negociar el precio me dejó en la puerta. No esperéis casco que no se usan. Veréis también muchos tuc-tucs y destartalados minibuses de rutas fijas circulando por las calles.

                                                Interior de una sala del Emir´s Palace de Zaria

No os voy a mentir que sentí cierta decepción al ver un andamio que cubría media fachada. Aun así considero que merece la pena conocerla por fuera y por dentro. Hay que registrarse para ello, pero el que llevaba el registro no había llegado. Apareció un paisano por ahí con cierta autoridad por el modo que lo saludaban y me ofreció mostrarme el palacio. Una vez dentro, el colorido de sus paredes y los grabados de mosaicos en todas las salas contrastaban con el aspecto lúgubre por la escasez de luz. Por momentos me sentí teletransportado a las iglesias ortodoxas del norte de Etiopía. Las viejas alfombras y arqueados techos formaban parte de aquel decorado interior.

                                  Sala de oración para mujeres del Emir´s Palace de Zaria

Por ahí andaba el Emir o, por su engalanado aspecto, alguna autoridad religiosa además de devotos fieles masculinos y femeninos en diferentes salas diferenciadas. Me llamó la atención ver motos aparcadas en el interior que afeaban en gran medida el palacio. Estamos hablado de uno de los palacios más antiguos del país y el que mejor representa con este estilo la arquitectura Habe o Haussa. La visita terminó con 300 nairas (0.75€) que le dí de propina al señor que me mostró con atención el palacio.

                                                          Mezquita Kafen Doudo anexa al Emir´s Palace de Zaria

Justo al lado veréis otro palacio anexo más moderno que guarda el estilo pero que no me dejaron entrar y, en frente, se ubica la Gran Mezquita. Os comento que al atardecer volví por la zona justo finalizado el Adhan (la llamada a la oración). Había gran cantidad de gente alrededor de esa zona. Muchos me miraban con cierta curiosidad. Sobre todo los niños que me merodeaban disimulando como que no prestaran la atención sobre mí, pero y tanto que lo hacían. No parecía que hubieran visto muchos blancos anteriormente.

                                                                                                   Gran Mezquita de Zaria

Como comento en la cabecera, Zaria o Zazzau, que es como también se le conoce, fue un lugar de antiguas rutas comerciales que en camellos llegaban hasta aquí a una ciudad que estaba amurallada en aquellos tiempos. De aquellas murallas ya no queda nada pero todavía se conservan vestigios de las puertas aquí llamadas Kofar. Hay conservadas en la actualidad tres en la ciudad.

                                                                                             Kofar Doka de Zaria

Podéis tomar un okada, o un tuk-tuk para verlas pues están distanciadas entre ellas. La principal, Kofar Doka o Doka Main Gate, se puede llegar caminando desde el Emir´s Palace. Las otras dos se llaman Kibo y Gaeyan (esta última puede estar mal escrita) y le dan este toque de antigua ciudad y solera histórica al pasar por ellas.

                                                                   Un servidor bajo la Kofar Kibo de Zaria

Seguidamente, otro lugar que me gustó sobremanera fue el viejo mercado de Sheakladam Dansharehu (nuevamente pido disculpas si lo escribí mal).  También es conocido por el Old Market o llamado también Kasuada.

Old Market Zaria
                                                             Callejuela típica del interior del Old Market de Zaria

Este pequeño y centenario mercado no es de frutas pero sí es interesante para contemplar oficios tradicionales, principalmente costureros. Un mercado construido de adobe con portales arqueados. Os sorprenderá la calidez de la gente al saludaros. Fuera de este pequeño mercado es un zona para caminarla y pararse en cada puesto de comerciantes de frutos secos y legumbres.

                                                                    Afueras del Old Market en el área de Kasuada

Siendo domingo, otra visita obligada era ir a una Iglesia cristiana. Más allá de la creencia religiosa, era ver el colorido y la elegancia de sus fieles.

Escasas de ver, como os podéis imaginar, pero Zaria presume de tener la iglesia más antigua del norte de Nigeria: La  Bartholomew’s Church en el barrio de Wusasa. Esta iglesia anglicana no tiene mucho valor arquitectónico, pero ese aspecto barroso y agrietado deja entrever su debilidad y cicatrices de los ataques de islamistas que ha sufrido a lo largo de su historia. A base de reconstrucciones se ha mantenido hasta hoy y es orgullo de los pocos católicos anglicanos de Zaria. Hay otra iglesia moderna a un lado que es la que se usa en el día a día por los fieles. Como os comento, es interesante visitar a un hora de misa por el colorido y la alegría que desprenden.

                                                                     Antigua Iglesia Anglicana de Zaria

Si hasta aquí habéis visto todo lo que he escrito en negrita ya tendréis mucho conocido de Zaria, pero para mí, hay mucho que caminar y ver del día a día de la ciudad. Podéis coger cualquier buseta colectiva y, si algo os llama la atención, os bajáis, lo veis y después continuáis con otro sin preocuparos por su destino. También podéis caminar y ver cosas curiosas. Por ejemplo, el viejo cine  Albarka Cinema. Un cine destechado que parece intacto en el tiempo, con sus banquetas de madera y pantalla de hormigón blanco con anuncios medio-borrados en la pared y que conserva todavía el viejo y clásico torniquete con el sello de su fabricación inglesa.

                                                                                                Viejo cine Albarka de Zaria

Hay una larguísima y transitada avenida (Kadura Road) y que cruza con otra a la altura de la Kofar Doka. La sombra es escasa y el sol de Zaria, no os voy a mentir, es de justicia y las ganas de echarse una cerveza os acechará. Os lo aseguro. La mala noticia es la dificultad para encontrarla. En esto Zaria también nos muestra su aspecto más musulmán en contraste con la lejana Lagos o la zona sur del país. El agua será tu mejor recurso para hidratarse.

                                      En cualquier rincón de Zaria se hace presente el carácter musulmán de la ciudad

Si paseáis por la tarde por la zona de la Kofar Doka en dirección hacia el Emir´s Palace disfrutaréis de un agradable paseo y en más de una ocasión os llamará la atención las fachadas de las casas que guardan el carácter de la arquitectura Haussa. En los dos días que pasé allí no vi ni un solo oyibo (hombre blanco). Seréis la curiosidad de la gente y en especial de los niños, pero no notaréis inseguridad tampoco. Al menos yo no lo sentí.

                                       Típica construcción de arquitectura Hausa

No os vayáis de Zaria sin probar el suya, enormes pinchos hechos a la brasa de cordero o pollo que veréis en varios puntos de la Avenida Kaduna Road. No apto para «picantofóbicos».

                                                La Suya, un imprescindible gastronómico del norte de Nigeria.

Zaria también es lugar de paso para un buen recorrido ferroviario. Lamentablemente tarde me enteré que por aquí pasaba el tren con el poder llegar desde Abuja. El que me siga un poco sabrá de mi cariño por el ferrocarril y más los africanos. 

La noche se acercaba y era momento de retirarse para el Hotel Zaria. El día siguiente había que madrugar. Me esperaba Kano, otra ciudad más al norte con carácter ancestral y también amurallada…

Si te gustó este post , quizás te guste este otro de Apam en Ghana.

By Carlos Martinez

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