YAUNDÉ. Un paseo de fin de semana por la capital de Camerún

Una ciudad tranquila, con estilo, muy africana, de verdes parques… así es Yaundé…

 

Yaoundé. Camerún. Noviembre 2015

Como cualquier capital africana, y sin ser la ciudad más grande de Camerún, Yaundé cumple con los mismos parámetros que cualquier otra del continente, en especial del área subsahariana. Un lugar donde se centran más embajadas y organismos internacionales que en ninguna otra del país.
Cabe decir que no es la ciudad más grande, cuyo testigo se lo dejamos a Douala, la verdadera ciudad económica, industrial y de población.

 

Me lo recomendó una misionera catalana que conocí en Douala, y fue una gran elección. Como curiosidad, y no es broma, en el recibo cuando te vas, te reflejan todos los gastos. Hasta la hostia si has ido a misa. Comerte la “carne de Cristo” tiene su coste.
Allí también coincidí con Alan. Un valiente mochilero de San Francisco (USA) que tuve la suerte de conocer, y que venía recorriendo desde meses toda la fachada oriental de África. Su gran ventaja en África es el ser de raza negra, y pasar más desapercibido. 
Pasé muy buenos ratos con él y me compartió algunos fotos que hizo con su teléfono móvil por mí. De ese modo no fui objeto de arrestos y extorsiones por parte de corruptos policías y militares, como los que sufrí en otras zonas del país por hacer fotos y tener que pagar el consecuente impuesto revolucionario.

Hospedarse no es una tarea fácil para bolsillos ajustados. Aparte de la presencia de cadenas hoteleras de alto rango, que también están presentes, los hostales y albergues no están muy culturalmente extendidos como se conocen en otras latitudes.
Solución y muy interesante, ir a parar a una congregación católica donde te hospedas a un precio muy asequible y en habitaciones muy simples pero limpias.
A diferencia de otro tipo de hospedaje, te despertarás a ritmo de góspel, que tampoco considero un mal despertar.
Yo me hospedé en la congregación CASBA, enfrente del centro comercial Mahima. No tiene web pero para quien desee llegar allí, cualquier taxista os dejará sin problemas. No tiene pérdida.

Mis consejos para moverse por la ciudad, que creo que sobran para cualquiera que haya viajado un poquito por África negra: Extravagancia, la mínima. Dar la impresión de que vives allí o trabajas en alguna organización internacional o embajada. No exhibir cámaras, vestir pantalones largos (de tergal mejor) y portar una carpeta o dossier en mano y caminar a un paso, en sintonía y ritmo como la de la gente de allí. Como sabiendo a dónde vas y sin contemporizarse demasiado. Haciéndolo así no tendrás problemas.
NPS Camerún
Sede de la compañia NPS. Una arquitectura muy peculiar.

En cuanto a la ciudad, es un subibaja constante. No es una ciudad plana precisamente. Pero con ganas, se puede caminar perfectamente sin usar el escaso transporte público.
Básicamente, el Yaundé Central, donde se sitúa el Mercado Central, el Boulevard John F. Kennedy, la Plaza Ahmadou y el Boulevard 20 de Mayo que va a parar hasta el Hotel Hilton. Esta área, sin ser algo que deslumbre para visitante, es donde puede haber algo de interés.
La Plaza Ahmadou, la foto cabecera del post, es donde confluye la mayor parte del tráfico y parece hasta una ciudad modernista con un edificio de cristal amarronado.

Catedral de Notre Dame des Victories
 
Muy cerca de allí, la Catedral de Notre Dame des Victories. No es un ejemplo de arquitectura barroca precisamente, pero es un lugar ideal para relajarse desde su exterior gracias a su posición elevada con buena vista de la Plaza Ahmadou. No hay que dejar pasar comerse alguna delicia de la Pastelería Selecta que hay en frente. La herencia colonial francesa queda patente en cada bocado de sus croissants. Para los golosos, no hay muchas más oportunidades en la ciudad para probar pasteles. 
Museo etnográfico La Blackitude

El Boulevard 20 de Mayo parece diseñado para desfiles militares por sus gradas permanentes que lo flaquean. Muy vigilado por cierto, donde hay que caminar por las zonas peatonales correctas, de otra manera te pitará algún policía de mal genio para que te salgas. En este Boulevard hay un pequeño museo étnico: La Blackitude situado en un costado.
 

En el museo con Christian en el centro y Alan a la derecha.

Seguramente te lo tengan que abrir para tí, pero Christian, su director, es muy conocedor en la materia y te explica con mucho celo el origen de muchas piezas que se exhiben y de la zona de Camerún que proceden. Merece la pena su visita.
Si echas de menos bullicio, quizás lo encontrarás en el punto más concurrido de la ciudad, en la Avenida Kennedy.
Esta pequeña avenida dedicado al Presidente estadounidense, con su busto incluido, concurren muchos negocios de bares y tiendas, además de puestos ambulantes en las aceras. No hay nada de interés en ellos, casi todos de repuestos de pequeños electrodomésticos y de teléfonos móviles. Aquí es dónde hay que tener un poco más cuidado para no ser sorprendido por algún carterista y maleante.

Si lo que se desea es todo lo contrario, tranquilidad y sosiego. Hay un par de parques y grandes áreas verdes. Sorprendentemente bastante cuidadas y accesibles. Sobre todo el Parque Santa Anastasia, muy céntrico. El otro, en los alrededores del Museo Nacional, el cual no pude ver. 
También, sobre todo el primero que cito, son una oportunidad de conocer la flora típica del país.

El oasis un poco de vida más occidental, por decirlo de alguna manera, está en la zona de Bastos. Es donde se concentran lugares de copas, cafés y locales de entretenimiento. Téngase en cuenta que estamos ubicados en la zona de embajadas y viviendas donde habitan gente expatriada que trabajan en sedes internacionales. El área de Bastos se convierte así en su refugio y punto de encuentro. 

Aquí es dónde más gente blanca se ve.
 
Exterior del Monasterio con su Virgen encastrada en esta gran roca.
 
No muy lejos de allí, y para terminar la jornada, un taxi te puede llevar hasta la Colina de Febe (Mont Febe). 
Además de una vista muy generosa de la ciudad, se encuentra el pequeño Museo de Arte Camerunés en el interior de un monasterio de benedictinos. Estaba cerrado, pero insistiendo me lo abrieron. Su encargado, dándole una propina me abrió las puertas y me dejó sólo para ver las tres salas que tiene. El museo me gustó por sus esculturas y máscaras. Todas de etnias diferentes del país.
Los alrededores del monasterio son muy tranquilos y además de la hermosa vista de Yaundé, el atardecer es único.
Por lo demás, Yaundé presenta un aire muy diferente al resto del país. Más desenfadado y relajante. Accesible desde otros puntos del país por bus y ferrocarril.
Dos días son más que suficientes.
 

Platos típicos de Yaoundé. A la izquierda el Miondo y a la derecha Ndolé con pollo.
 
No os vayáis sin probar el ndolé y el miondo. El primero, una mezcla de vernonia con pescado que puede resultar algo amargo. La vernonia tiene un parecido a las espinacas. El miondo consiste en casava o yuca fermentada que ha estado envuelto en hojas previamente. En la calle Joseph Essone donde está la congregación, hay algunos restaurantes para probarlos donde va gente local. Están bastante limpios y económicos.
 

Eso sí, sin olvidarnos de degustarlo con una cerveza. Como en tantos y tantos países, la bebida nacional de país.
¿Cual? A mi me gustó la Mutzig, que me acompañó durante todo mi recorrido por el país.
¡Salud!

Prohibida la copia total o parcial de textos y/o fotografias sin consentimiento del autor, en cuyo caso vendrá citada la fuente.

 

1 Comment

  1. Poco a poco, amigo Carlos, iras cogiendo el gustillo de África. Si no lo tienes ya. No conozco Camerún pero espero conocerlo. Por lo que dices, Yaundé tiene esa mezcla moderna y atropellada de todas las ciudades africanas que conozco. Un abrazo.

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