TRANSNISTRIA. 24 horas por el último reducto soviético.

¿Un Estado independiente? ¿La última frontera soviética?
¿Un territorio moldavo? ¿Qué es Transnistria?

Tiraspol -Transnistria (Moldavia) Diciembre 2017

Mi paso de veinticuatro horas por este territorio encastrado en la geografía moldava me dejó muchas incógnitas sin resolver, pero también muchas reflexiones y alguna que otra curiosidad.
Hay veces que el viajero cuando traza en un mapa el recorrido que ha de hacer para llegar de un lugar a otro no cuenta con lugares que se puede encontrar en medio, y solo cuando indaga un poco y se da cuenta que hay alguna peculiaridad que resalta su curiosidad, lo contempla para una visita.
Eso me pasó, cuando decidí ir desde Odesa (Ucrania) a Chisináu (Moldavia). Había que atravesar un territorio del que había leído cosas de relevancia un par de días antes. De no hacerlo, había que rodear mucho hacia el sur para evitarlo.

Parlamento Tiraspol
                                                                    Parlamento de Transnistria

En síntesis, Transnistria es un Estado dentro del territorio de Moldavia de una extensión similar a Guipúzcoa y Vizcaya juntas, al este del río Dniéster que se autoproclamó independiente de Moldavia tras un conflicto bélico antes del año 1992 y muy pocos países reconocen la independencia en la actualidad.

        Visado Transnistria 48 horas

Desde Odesa tomé de buena mañana un minibus con dirección a Tiraspol en la estación de autobuses Privoz Central que está junto a la ferroviaria. Por cierto, dos consejos: llevar escrito en cirílico el destino pues en las taquillas no hablan ni una palabra en inglés, y la segunda tened cuidado con los carteristas pues me intentaron robar dos sujetos, aunque sin éxito, al acceder al minibus por el método del sandwich. Menos mal que iba bien abrigado gracias al frío ucraniano y tener bien guardada mi cartera en un escondido bolsillo interior. El billete es barato, 80UAH (2,62€)
Tras hora y media de viaje, llegó a la frontera de Transnistria. El conductor pidió los pasaportes. Típico método en muchas fronteras de recoger pasaportes y una vez formalizados, los devuelve a los viajeros que han permanecido sentados esperando en el bus. La peculiaridad fue que durante la espera me dijo que tenía que bajarme. En la garita de inmigración me hizo el agente algunas preguntas típicas, y me devolvió el pasaporte con un papelito que me autorizaba a permenecer 48 horas en territorio transnastrio. Parece ser que anteriormente eran 24 horas por lo que he leído en otros posts. Nada de mordidas, nada que temer. No tendréis ningún problema en este puesto migratorio. Ojo, que este puesto fronterizo está controlado por la policía de Transnistria y técnicamente no habéis entrado en Moldavia, Al final del post diré por qué. Media hora más y llegó a Tiraspol que es la capital de Transnistria enfrente de la estación ferroviaria, por cierto una estación fantasma donde apenas circulan dos o tres trenes a la semana.

Orthodox Presentation Child Jesus Church
                  Parque Kirov

Una vez allí, no se veía mucha gente por la calle. No sé si sería por el frío o por la zona donde está ubicada la estación. Lo primero que ves de camino al centro es el Parque Kirov,  un antiguo monasterio con la Iglesia “Presentación del Niño Jesús” en el centro. El Parque se distingue, más que por su vegetación y ornamentos florales, por la llamativa entrada ortodoxa con sus cúpulas doradas como podéis ver en la foto lateral. 
El caso es que había dos misiones que realizar: Una, buscar dónde dormir y la otra, cambiar dinero.
Caminando llegué al hotel Sofia y allí me quedé. Me sorprendió la foto de Putin en el mostrador y el escaso conocimiento del inglés de sus recepcionistas, pero estaba limpio, precio asequible y bien situado. No había por qué entretenerse en más opciones. Después había que buscar dónde cambiar y encontré bastantes casas de cambio entre las calle Lenin y adyacentes cerca del hotel.
¡Importante! Solo cambian Dólares, Euros, Grivnas ucranianas, Leus moldavos y Rublos rusos. Y ojo porque a mí me pasó con los billetes de euro que llevaba. Han de estar y lo digo de manera figurada “crujientes, planchados y perfumados”. Si no, no os lo cogerán. Si os sobran, cuando salgáis de país son perfectamente cambiables, pero solo en los países fronterizos como Moldavia y Ucrania (aunque leáis por ahí que no es así). Lo digo por si cambiáis de más, no hay por qué preocuparse.

Bien, pues ya es momento de contaros un poco del país, o más bien de Tiraspol  que es donde estuve.

Tirasporl Trolebus
                                                                          Trolebuses de Tiraspol

Los trolebuses forman parte de la escena urbana, por cierto, el billete a 2 rublos de Transnistria (unos 10 céntimos de Euro). En cada uno hay un cobrador/a que con su talonario en mano, os buscará para venderos el billete. A la antigua usanza, nada de tarjetas prepago y demás complicaciones. Os podéis coger uno al azar, por si os pasa como a mí con la escritura cirílica que se nos hace ilegible para leer los destinos. Pero no importa, si os equivocáis, que os equivocaréis. Subís a otro y luego a otro, y ya os dará casi igual dónde vaya, y podéis bajaros donde veáis desde el trolebús alguna cosa digna de visitar. Al final no os habréis gastado ni 2€ y habiendo visto gran parte de la ciudad.

                                                                 Parque Victoria de Tiraspol- Transnistria

Aunque si tenéis ganas de andar, también se puede recorrer sin problemas y atravesando algunos parques interesantes como el Parque de la Victoria, el Parque Botánico o simplemente bordear el río que también es un paseo agradable. A los argentinos os recordará el ambiente a las típicas costaneras de tantas ciudades del norte del país.

                                                            Memorial de la Gloria en Tiraspol- Transnistria

Pero lo primero que salta a la vista son las alusiones a través de memoriales, monumentos o nombres de calles y parques a épocas pasadas de la antigua URSS. Lenin, Karl Max, el escudo de la hoz y el martillo, etc. Pero aún más si nos acercamos al Memorial de la Gloria. Toda una explosión de valores patrióticos que honra a los caídos por la patria tras la guerra del año 1992.

                                                    Memorial de la Gloria en Tiraspol- Transnistria.

Mucho mármol, la llama eterna que no puede faltar en este tipo de monumentos, y lo que llama la atención nada más llegar, ese carro de combate en medio de la explanada del memorial. Se trata  de un carro (o tanque comunmente denominado) que expresa mucho sentimiento a los transnistrios el cual protagonizó algún episodio relevante en la Segunda Guerra Mundial para la URSS, y de paso simboliza el homenaje a los caídos en la guerra de 1992. Mucha pomposidad en el lugar, que se entiende un poco más si entráis en el pequeño Museo de Historia Local anexo al memorial y frente a una gran estatua de Lenin.
La información está en ruso pero hay muchas fotos que os harán deducir de qué se trata todo. Mucha exaltación de lo propio y de todo lo que tiene que ver con el comunismo. Muchas fotografías en blanco y negro de la guerra y algún espacio aséptico más orientado a las costumbres del país, cultura y folclore.

                                                    Colage del Museo de Historia Local de Transnistria

Aparte de esto, Tiraspol es una ciudad como cualquier otra del Este de Europa en cuanto a su arquitectura, estructura de calles, y alguna que otra iglesia ortodoxa de doradas cúpulas con la que te topas. La gente es un poco arisca. No os voy a mentir, con la excepción de las dos chicas muy simpáticas de la Oficina de Turismo que hay en la calle Lenin que os atenderán con excelente amabilidad. Eso sí, no esperéis otra cosa que no sea de Transnistria, y Moldavia ni la nombréis.

Iglesia Ortodoxa de la Natividad (Tiraspol)
                                                 Iglesia Ortodoxa de la Natividad. Tiraspol – Transnistria

El  cuanto a la gastronomía, la encontraréis muy parecida a la del resto de Moldavia y Ucrania. Sustanciosas sopas como el borshch de Ucrania , el sarmale y mamalinga de Moldavia e incluso los platos rusos son bastante populares. Afortunadamente (bajo mi opinión) no verés franquicias de comida rápida tipo McDonalds aunque si que hay parecidos en su versión local y tampoco Starbucks ni similar. Pero para los “cafehólicos” como yo, no tendréis problemas tampoco.
Eso sí, el coñac de Transnistria, o el oro anaranjado oscuro del país es muy valorado y surten a toda Rusia. Intenté ir a la prestigiosa destilería Kvint pero esta cerrada. Eso no me quitó el probarlo tras cenar en el Royal Club enfrente del hotel para despedirme de la mejor manera de Transnistria.

                                                                Colage de imagenes de Tiraspol

Al día siguiente, tras 24 horas en Transnistria continué mi viaje a Chisináu, la capital de Moldavia. A falta de tren que no circulaba ese día, tomé un minibús enfrente de la misma estación ferroviaria a la que llegué. Si hacéis la misma ruta que yo llegando desde (Odessa) Ucrania y continuando a Chisinau, tened en cuenta que técnicamente no habéis llegado a Moldavia. Ni hay puesto froterizo al salir de Transnistria, ni al entrar de pleno en territorio moldavo para que os ponga sello. Sería como admitir de facto para Moldavia reconocer a Transnistria como un Estado. Por ello, cuando lleguéis a Chisináu tendréis que ir al Bulevard  Ștefan cel Mare 124, que es la Oficina de Inmigración, para registraros y os pongan el sello en el pasaporte. De otro modo os arriesgáis a que os metan una buena multa al abandonar Moldavia.

Minibus de Tiraspol Chisinau
                                                            Minibus de Tiraspol Chisinau

En definitiva, y aunque juzgar y opinar en 24 horas de un lugar es muy atrevido, si me llevo la impresión de que fueron 24 horas intensas y bien aprovechadas en general. Espero que sirva para quien lea el post, y tenga la tentación de pisar este territorio anclado en el comunismo soviético, se anime a visitarlo. Al menos nadie se lo contará después…

Quizás si te gustó este post, te guste este otro de Astaná (Kazajistán).

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3 Comments

  1. Extraño país, o semi-país, con reminiscencias de la URSS, y sus aventuras comunistas de baja ralea. Interesante lo que cuentas, los detalles, la aventura de recorrerlo casi sin darte cuenta pero habiendo absorbido mucho. ¡Qué raros presiento yo a estos países de influencia soviética!. No conozco ninguno, pero siento frío cuando pienso en ellos. Como el frío que sentí en Varsovia allá por el año 1978 (hace años ya!!). Me ha venido muy bien leer tu ‘post’ para normalizar un poco la idea (preconcebida).
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