TANJI. El puerto pesquero de Gambia

Tanji, a media hora de Banjul, engloba en esencia lo que representa un pueblo pesquero de la costa gambiana. Una jornada en Tanji te da una idea de la dura realidad vida de la gente que vive del mar.

Cansado de Serrekunda donde me estaba hospedando por dos días y, viendo siempre la misma mixtura de resorts, avenidas polvorientas y desaliñadas playas de arena negra, decidí ver algo más auténtico de lo que este viajero andaba buscando.

Para lo que se muevan en Serrekunda, hay tres enclaves o, como llaman ahora  hubs, desde donde combinar o conectar con otros puntos. Hablo para los que nos gustan movernos en transporte público y no en tours de agencia de viajes. Estos son: Traffic Circle, WestField, y TurnTable. Combinando con vans o taxis de ruta compartido estos tres puntos clave, seréis los amos para moveros por cualquier lado por un puñadito de Dalasis y no necesitaréis tomar ningún taxi privado.

                                                 Interior  de una de las vans públicas que van a Tanji

Para el caso que nos ocupa de Tanji hay que llegar al TurnTable Circle y justo volteando  a la derecha de la una gasolinera en una enorme rotonda pasan las van que se dirijen al sur.

Tras media hora de trayecto, fue bajar y ver la esencia de un lugar que vive por y para la pesca.

Obviamente hay que llegar a primeras horas de la mañana y ver todo el bullicio. Todo lo que se cuece en Tanji se resume para mí en tres aspectos para destacar: El Mercado de pescado, las coloridas barcas de la orilla y los ahumadores de pescado. Bueno, y alguna cosita más que os contaré al final…

El mercado de pescado de Tanji

                                                     Vendedoras de pescado en el Mercado de Tanji

Una pequeña mezquita y un mercado de fruta es casi lo primero que se encuentra el viajero nada más llegar a Tanji. Pero, ¿No era de pescado? Sí, pero entre la carretera y la orilla del mar hay un gran espacio que es ocupado con cientos de puestos de venta de fruta y verdura que es tan colorido como cualquier mercado de fruta africano.  Y no solo el colorido lo pone la propia variedad de fruta, que también.  Los abigarrados vestidos de las vendedoras dan ese toque de distinción las cuales, incluso entre lo inhóspito y lo mugroso de los puestos de venta, jamás pierden su elegancia.

                                                                      Mercado de frutas de Tanji
                                            Puesto de verduras del mercado de Tanji

Ya en la orilla si se ven todos los puestos de pescado fresco y todo el ambiente que conlleva el pesaje y venta nada más extraído del mar. El ambiente es de admirar, con muchachos llevando el pescado en carretillas, y expectación por el barco recién llegado. Los gatos y las gaviotas se convierten en testigos de tribuna por si les cae algo y, entre tanto, las vendedoras con trapo en mano que hace de espantamoscas se ocupan del velar por la frescura del pescado para su venta. Viejas y denostadas neveras domésticas en posición horizontal en el suelo, como si de blancos féretros se trataran, hacía en su función de almacenaje del pescado que con hielo aguantaban el intenso calor.

                                                                  Mujer comprando pescado banga
                                                      Vendedoras de pescado en la Playa de Tanji
                        Puestos de venta y detras los carretilleros expectantes a la llegada de los barcos a la Playa de Tanji

Los barcos de pesca a lo largo de la orilla

Dejando atrás el mercado, una delicia visual es pasear a lo largo de la línea de costa para ver los barcos de pesca, conocidos en esta zona de África como pirogues o pirogas. Elaboradas generalmente de madera de ceiba, forman parte fundamental del modo de vida de la zona costera de Gambia de gran parte de la costa occidental africana. Son pintadas de manera variopinta. No les falta su nombre normalmente relacionado con la familia del pescador y hasta de algún futbolista conocido. Hay muchas a lo largo de la orilla de las que en muchos casos están en reparación por no estar en condiciones apropiadas para la pesca. No falta entre piroga y piroga tejedores de redes que enmiendan a hilo y aguja los agujeros de la misma. Como ahora está tan de moda el tema del medio ambiente y sostenibilidad, no os voy a mentir al deciros que también está lleno de porquería y materiales plásticos y otros no biodegradables. Es la verdad y no hay por qué ocultarlo. En cualquier caso no deja de ser un agradable paseo del que seguramente haréis una parada para charlar con algún paisano que os salude u os llame con la mano.

                                                                   Las coloridas pirogas de Tanji
                                      Perros descansando bajo una piroga en la orilla de la Playa de Tanji
                                                          Pescadores arreglando la red en la Playa de Tanji

Los ahumadores de pescado

Los ahumadores de pescado es otro aspecto importante del modo de vida de este pueblo pesquero. El ahumado es un proceso de conservación muy recurrido desde la antigüedad y aquí en Tanji es muy empleado tanto para uso propio como para la exportación. Si os acercáis a uno y mostráis curiosidad por el proceso, no faltara quién os quiera comentar y mostrar con interés todo acerca de los mismos. El olor a humo os orientará de dónde hay uno. Hay ahumadores cubiertos y exteriores. Os llamará la atención cómo los van poniendo uno a uno extendidos sobre los ahumadores. Normalmente son pescados de poco tamaño como bangas (no confundir con panga) y arenques llamados aquí herring. Dependiendo del tamaño del pescado, están más o menos días ahumando, los cuales se les da la vuelta uno a uno a los dos días del proceso. Según me dijeron, la mayoría iba exportadado para Nigeria. Os sorprenderá como a mí, si antes no habíais visto este proceso del ahumado.

                                                                                 Ahumador de pescado de Tanji
                                                                  Empleado del ahumador echando brasa

Y algo más para conocer…

Pocos son los que llegan hasta el final de la playa de Tanji tras recorrer la orilla cuando se dejan de ver las pirogas. En este tramo hay una playa familiar con pequeños negocios de hosteleria del tipo cabañas. Son ideales para vivir de cerca la actividad del pueblo a primera mañana, ya que está a 20 minutos caminando, y dormir escuchando el reflujo del oleaje. Muchos están cerrados si vais en temporada baja, pero si vais a Tanji con la intención de dormir, el Ventos Beach abre todo el año y por 500 Dalasis (9€)  por noche dormiréis muy cerca del mar y de las estrellas. No se puede pedir más. Yo no pude porque ya estaba hospedado en Serrakunda y ya me tenía que ir al día siguiente a Ziguinchor. Ventos como así se llema el manager es un tipo que merece la pena y, aunque no os hospedéis, os dará a probar un té «y alguna cosa más». También organiza recorridos por la zona fuera del recorrido turístico, que por lo que me contaba, no tenían mala pinta. Esta playa llamada «Home beach» tiene algún rincón de belleza natural con baobabs alrededor. Bueno, es una opción que os ofrezco para conocer y doy de paso un empujón a los negocios locales con los que hay que apoyar en África.

                                                        Home Beach o Playa de Ventos al final de Tanji
                                                         Foto con Ventos a mi izquierda y amigos en el Ventos Beach
                                                    Imágenes idílicas que puedes ver cerca de Ventos Beach

En definitiva, Tanji es un lugar que hay que visitar. O al menos lo considero así en cualquier viaje a este pequeño país del Oeste de África. Un país seguro, fácil, manejable y que espero que con este post os anime a ello…

Si te gusto este post quizá te guste este otro de Apam en Ghana

Prohibida la reproducción total o/y parcial del contenido así como la copia de imagenes sin mi consentimiento y siempre bajo citación. La creatividad es un bien muy valioso que depende mucho de la autenticidad y del trabajo. Sobre todo por parte de gente como yo, un viajero y no un influencer, y que no vive profesionalmente de esto. Muchas gracias.

4 Comments

  1. Con toda seguridad, yo te había comentado todos los últimos ‘post’ tuyos -incluido el de Zaria- pero veo que no se han reflejado entre los comentarios. ¿Tal vez, como necesitan una autorización tuya estén en el limbo?. No lo sé.
    Este comentario espero que sirva de PRUEBA, no de REPROCHE.
    Un abrazo, campeón.

  2. Comentario recuperado del V(b)iajero
    “Muy bien descrito ese ambiente africano de los mercados. En este caso, casi ‘lonja’, o ambas cosas. Yo estuve un atardecer y lo recuerdo perfectamente. Excelentes lugares que te apasionan a tí, y a mí. Muy originales los cajas de los frigoríficos (¡cuántos de los estropeados irán de aquí para allá) y simpáticos los obreros que trabajaban en el secado de pescado: charlé con uno que era muy agradable, y joven.
    Muy buenas fotos (o excelentes) también, amigo.
    ¡Este año, como he visto que me has preguntado, voy a elegir algo del ‘primer’ mundo. ¡Qué cosas!.
    Espero visitar un poco de Canadá. Tengo previsto un viaje corto a Montreal y alrededores, sabiendo que el país da para muchísimo. ¡Una pena!.
    Un abrazo.“

  3. Comentario recuperado del V(b)iajero Insatisfecho
    “Muy bien descrito ese ambiente africano de los mercados. En este caso, casi ‘lonja’, o ambas cosas. Yo estuve un atardecer y lo recuerdo perfectamente. Excelentes lugares que te apasionan a tí, y a mí. Muy originales los cajas de los frigoríficos (¡cuántos de los estropeados irán de aquí para allá) y simpáticos los obreros que trabajaban en el secado de pescado: charlé con uno que era muy agradable, y joven.
    Muy buenas fotos (o excelentes) también, amigo.
    ¡Este año, como he visto que me has preguntado, voy a elegir algo del ‘primer’ mundo. ¡Qué cosas!.
    Espero visitar un poco de Canadá. Tengo previsto un viaje corto a Montreal y alrededores, sabiendo que el país da para muchísimo. ¡Una pena!.
    Un abrazo.“

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