Mi encuentro con El Santo Enmascarado

El Santo, el Enmascarado de Plata, el superhéroe
mexicano por excelencia. La exposición sobre la leyenda del más famoso entre los
luchadores mexicanos.
 

Ciudad de México:  Diciembre 2011

Sin duda la Ciudad de México es una ciudad que no deja nunca de sorprenderme. Una de mis visitas obligadas es la Plaza de Santo Domingo. Esta Plaza no muy lejana de la del Zócalo, aparte del atractivo cultural que tiene a través de sus barrocas iglesias y emblemáticos edificios históricos, lo que más atrapa al viajero son los evangelistas. Y digo: “atrapa” con el mayor sentido de la palabra. Pero no, no me refiero a los típicos predicadores que se topa uno en tantas plazas de Latinoamérica, en esta ocasión me referiré a los escribientes llamados “evangelistas” que a lo largo de un flanco de la Plaza, con su máquina de escribir y a la antigua usanza, redactan documentos, cédulas oficiales a petición del interesado que es insistido y atosigado una y otra vez para que acceda a sus servicios, ¡facturas, recibos!… ¡siéntese joven, pida precio! es que lo que escucha uno al atravesar su zona de trabajo debajo de los portales.

Pero más allá de este curioso acoso, a la cuadra siguiente me encontré con un enorme póster de un personaje. Una imagen en blanco y negro de un hombre forzudo con una máscara plateada. 
Si, era la foto de El Santo, “El Enmascarado de Plata”. Se trataba de una exposición temporal del Centro Cultural del México Contemporáneo donde se exhibían objetos de este mítico luchador mexicano.
Hablar de la Lucha Libre en México es hablar de cosas mayores, de casi una religión, donde el viajero experimentará una parte cultural muy importante de este país norteamericano. Ir al Arena México y ver un espectáculo de este tipo, quedará embadurnado entre gritos, abucheos, golpes, aplausos, alaridos y una estallido de expresiones humanas que proyectan emociones de las más variopintas.

El Santo es el mayor exponente de la Lucha Libre Mexicana. Del mismo modo, su paso por el mundo cinematográfico en sus 52 películas, marcaron a toda una generación, donde era muy común entre los adolescentes y niños meterse dentro del personaje. En cuanto se cerraba el telón, y tras permanecer sentados dos horas observando tanta acción, no era extraño ver niños desahogando toda su adrenalina acumulada, jugando a las luchas, y de esa manera emular su heroicidad en pos de la justicia humana.

Gracias esta exposición aprendí mucho de este héroe. Objetos relacionados con su trayectoria profesional, comics donde se trasladaba su leyenda al papel, galardones, anécdotas, sus diarios, revistas, se pueden contemplar a través de las salas de este centro cultural y que me logró introducirme, no solo en este icono de leyenda, sino también en la Lucha Libre Mexicana.
Lamento no poder mostrar fotos debido a la prohibición de tomarlas, excepto la de un flamante coche negro que El Santo utilizó en una de sus películas, y que se hallaba expuesto en el patio central. Eso sí, les dejo con una de Carlos el Viajero, pero con la máscara de El Santo delante de mi mapa de viajes.

 

4 Comments

  1. Bueno,bueno…. Has salido muy favorecido.
    Es un mundo, viajero-carlos, que siempre ha sido incomprendido para mí, nunca logró engancharme porque siempre me pareció falso, icónico,…., una patraña. Supongo que a tí también cuando en alguna ocasión lo veías por las teles-parabólicas-o-similar. Pero no hay duda de que es un mundo del pueblo y la tradición locales.
    Bienvenido sea, siempre con la distancia de la incomprensión.
    [Te veo muy prolífico].
    Un abrazo.

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*