Mexcaltitán. Una isla singular del México profundo.

Imagen aérea de Mexcaltitán toma del Museo del origen

Mexcaltitán. México-Agosto 2017

Mexcaltitán es sin lugar a duda un rincón mexicano tan peculiar como extraño. Si Gabriel García Márquez hubiera escrito Cien Años de Soledad pensando en un lugar de México, bien podía haber encontrado en Mexcaltitán su Macondo mexicano.
Su insularidad remota entre zonas manglares del Estado de Nayarit lo hace más genuino.
Hace unos años en una tarde de sofá, vi una serie documental de TVE dedicada a los hombres del mar y la vida de la gente alrededor del mismo. Estaban relatando un lugar de pescadores del Sudeste Asiático y después se pasaron a Mezcaltitán. Hasta entonces jamás había escuchado algo de este lugar y ciertamente me causo mucha curiosidad.
Relataban de cómo un pueblo vivía exclusivamente de la pesca del camarón y la manera que este crustáceo formaba parte de su modo de vida.
Era mi primera vez en el Estado de Nayarit y tenía muy claro que debía conocerlo personalmente.


Nada más pisar la isla, ya note de la importancia de la pesca del camarón al verlos en la aceras a pleno sol extendidos para secarse.
Con apenas 1000 habitantes y su forma ovalada de 400 metros de largo por 350 de ancho no se necesita ningún medio de transporte para recorrerla. De hecho, quitando alguna bicicleta, no se ve ningún vehículo a motor. Ni falta que le hace. Este aspecto le hace muy especial.
Sus callejuelas forman una estructura radial que van a dar a una plaza central y que cruzan perpendicularmente con una calle concéntrica. Esta calle llamada Venecia tiene su sentido porque en época de lluvias se inundan las calles y el nivel del agua la alcanza plenamente hasta las altas aceras pudiendo ser navegable en barcas, o pangas como les llaman allí.

Básicamente son 400 casas que forman la población. Muchas de ellas de techo de doble teja y construidas entre el siglos XIX y XX. Llama la atención sus banquitos de madera techados en las calles y la Plaza donde poder echarse un descanso, o simplemente sentarse y dejar pasar el tiempo.
La Plaza como cualquier otra mexicana, es donde se concentran los edificios más emblemáticos como la Iglesia, caracterizada por una torre campanario y un interior abovedado bastante simple, la Casa de la Cultura, y un kiosko en el centro.

Hay quién dice que esta isla fue la antigua Aztlán desde donde los mexicas salieron a peregrinar al resto de México, convirtiéndose así en la cuna de la mexicanidad. Pero esto no es más que una teoría. En un pequeño museo de la Casa de la Cultura  llamado “El origen”, explica en imagenes este estudio y te detallan todo el origen de la isla, así como la vida de sus gentes. La entrada-donación cuesta 10 pesos.

Cuando caminéis por las callejuelas, a parte de recibir el saludo del paisano que crucéis, una cosa que os llamará la atención es que casi todas las casas están abiertas. Esto denota el nivel de confianza que hay en la población hacia los robos. Desde fuera podéis ver el salón comedor lleno fotos familiares de antepasados y presentes, y como no podía de ser de otra manera, la imagen de la Virgen de Guadalupe.

A horas centrales del día es posible que os topéis con algún turista nacional que vaya a comer pero por la tarde habrán desaparecido. Lo digo porque merece la pena pasar una noche para saborear de verdad la esencia de la isla. A últimas horas de la tarde, en las calles, los vecinos se ponen “a la fresca” como decimos en Valencia. Se sacan su silla y mesita a la calle y a charrar aprovechando que baja un poco la temperatura. La Plaza se convierte en una gran vecindad donde los niños corretean y juegan alrededor del kiosko sin el peligro de que les atropelle ningún coche, los adultos se echan su partida de cartas o dominó, o se ponen a cenar en sus mesas plegables. Es un buen momento para hablar con ellos. Vuestra presencia acarreará cierta curiosidad y apreciarán mucho que os guste el pueblito.

Por la mañana al amanecer cuando apenas empieza la actividad, oiréis a viva voz por las calles: “¡hay tamales de camarón, pozole..!“. Chavales que venden comida para desayunos exigentes, y seguro que en 10 minutos todo el pueblo se enteró.

Tampoco os voy a engañar. Mezcaltitán es un pueblo sucio y descuidado. Estaba considerado como Pueblo Mágico por la Secretaría de Turismo y dejó de serlo. Éste puede ser un motivo, aunque según me comentaron algunos vecinos, el dinero o subvención que recibía del Gobierno para el cuidado y mantenimiento del patrimonio arquitectónico y cultural fue a parar a manos de quienes lo gestionaban desde el ayuntamiento de Santiago de Ixcuintla. Municipio cabecera al que pertenece Mexcaltitán. Sea cual fuere el motivo, si pienso que debe haber un poco más de concienciación para ser más limpios entre la población, y en particular con los residuos plásticos.
También pienso que una promoción excesiva e invasión turística de la isla se volvería en contra pues perdería todo su encanto. Además que no cuenta con infraestructura turística adecuada para ello. Por ese lado también me alegra que sea así.
Ahora voy a contaros algunas consideraciones prácticas por si deseáis visitar Mexcaltitán.

Llegar o salir de allí no es tarea fácil. Quién quiera llegar hasta allí, deberá ir desde Tuxpan o Santiago de Ixcuintla en una combi colectiva a más de media hora de camino y después tomar una panga. En mi caso, entré por Tuxpan y salí por Santiago.

Por Santiago téngase en cuenta que el recorrido en lancha es mucho mayor y hay que estar avispado y rápido a la hora de bajarte de la panga y hacer el transbordo a la combi para no quedarte sin sitio y tener que esperar en el embarcadero La Batanga mas de una hora y media. La gente local se las sabe todas y van a la carrera, y eso que van cargados con sus cubos llenos de camarón. El venir por un sitio u otro dependerá de vuestro recorrido si vais de norte a sur de o viceversa por el Estado. Yo como iba hacia el sur, lo hice así.
Según se opte por una dirección u otra hay un embarcadero en cada extremo de la isla. Y si queréis pasar el día sin dormir hay que informarse en cuanto lleguéis de los horarios de las pangas para regresaros, pues después de las 5 pm creo que ya no hay.
 Si deseáis pasar la noche: El Hotel Ruta Azteca. Ni es el mejor, ni el peor. Es el único que hay, o que hay registrado legalmente. Desconozco si hay otro tipo de hospedaje familiar o tipo Airbnb. Es bastante precario, con ventilador excepto una habitación que tiene aire acondicionado de esos de los años 70. Obviamente sin Wi-Fi y con falta de desinsectación. Pero para pasar la noche como buenamente se pueda es válido.
Y para comer los restaurantes La Alberca, Puesta del Sol y Xochitl. Todos con terraza mirando a la laguna. Lo que podéis comer ya os lo podéis imaginar: Paté de camarón, albóndigas de camarón, jugo de camarón, empanadas de camarón… Algo de pescado y pulpo pero casi todo con camarón del que dicen, el mejor del Pacífico.  

 En definitiva, Mexcaltitán merece la pena. No está en la ruta típica turística, pero aprovechando las joyas que posee el estado de Nayarit como las magníficas playas de la Riviera Nayarit, o las Islas Marietas con su famosa Playa Escondida que seguro habréis visto en alguna foto, y también otros Pueblos Mágicos que posee la región como Alcaponeta y Compostela, no tenéis excusa para dejaros caer.

Y aunque ya no sea considerado como Pueblo Mágico, sois vosotros viajeros quienes con vuestro interés por conocer y el gusto de apreciar, encontraréis en Mexcaltitán toda la magia que necesitáis para iros con un buen sabor de boca de la isla, y poder compartir con el recuerdo vuestra bonita experiencia a vuestros amigos, o bien como en mi caso, con esta entrada de mi blog… 

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By Carlos Martinez. Prohibida la copia total o parcial de textos y/o fotografías sin consentimiento del autor, en cuyo caso vendrá citada la fuente.

1 Comment

  1. Mexcaltitán: bonito nombre, muy de aquellas tierras tan mayas y aztecas. Como te podrás imaginar yo tampoco conocí este pueblillo de ‘mala muerte’ (en el atractivo sentido del término). Pero nos has dado un excelente recorrido donde no te olvidas, incluso, de las cosas menos favorables de los ‘mexcaltitanes’.
    Excelente entrada.
    Un abrazo, joven.

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