LAS CATARATAS DEL NILO AZUL. Verlas por tu cuenta y no morir en el intento

La Cataratas del Nilo Azul son un referente natural del norte de Etiopía. Cómo cualquier otro lugar para visitar, el cómo, el cuándo y con quién puede marcar la diferencia…

 

Bahir Dar. Etiopía. Mayo 2018

Viajar por el norte Etiopía, dependiendo del tiempo que se tenga, se convierte en un constante dilema. Es tanta la variedad de atractivos culturales y naturales para visitar, que a veces se hace difícil seleccionarlos por las distancias y dificultad para llegar. Las cataratas de Nilo Azul son un referente natural del que tuve la oportunidad de ver y os comento mi experiencia para visitarlas.

Para aquellos que deseen contratar un tour hasta la mismísima caída del agua, os toparéis con muchos otros blogs que os contarán mejor los detalles del mismo. Sí por el contrario deseáis llegar por vuestra cuenta y disfrutar sólos de esta maravilla natural espero que éste os sirva de algo. Es esa al menos mi intención.

No os voy a engañar. No se trata de compararlas con las 3 cataratas top que a nivel mundial se habla y que sobra nombrarlas, ni tampoco estarán entre las diez más espectaculares del mundo, pero tiene muchos componentes que merecen la pena para cualquier viajero que desee visitarlas.

                                           Taquillas de la Estación de Autobuses de Bahir Dar.

Primeramente, lo normal para plantear una visitar a las cataratas del  Nilo Azul es que estéis en Bahir Dar. La atractiva ciudad a orillas del Lago Tana, la cual genera muchas visitas por parte de la clase pudiente etíope por poseer una infraestructura turística bastante desarrollada comparada con cualquier otra ciudad de Etiopía, si excluímos su capital. También del turismo extranjero por estar ubicada extratégicamente en una buena zona para ser tomada como base donde visitar otras áreas del norte además de las propias de la ciudad.
Madrugar es la clave y el primer paso para llegar a las cataratas es ir a la Central de Autobuses de Bahir Dar. Aprendeos el nombre de central de autobuses en amárico. Si tomáis un tuk tuk desde donde os hospedéis, decidle al conductor: “Mendehara”. Más o menos se pronuncia así y os servirá para otras situaciones similares en cualquier otra ciudad de Etiopía.


Una vez allí en la central de autobuses, hay que buscar dónde comprar el billete para
Tis Abay, que es poblado más cercano de las cataratas. Os sorprenderá ver en la fachada exterior ventanillas de billetes con unas rejas y con muchos vendedores. En cada uno de ellas y a grito pelado, os querrán llamar la atención para que le compréis el ticket de la compañía de bus a la que representan. Cada ventanilla, deducía que era para un destino diferente. Preguntaba y preguntaba a gente que merodeaba por ahí diciendo Tis Abay y no obtenía respuesta. Se acercaban bastantes más formándome alrededor un corrillo que me llegaba atosigar por momentos. Evitando esta situación, me alejé un poco y le mostré a un joven la foto de las cataratas del Nilo Azul que tenía en mi teléfono móbil. Lo de que es mejor una imagen que mil palabras es mano de santo, y ya me señaló a cuál ventanilla debía dirigirme. En la taquilla en cuestión le compré el billete al primero que pillé de los que me lo querían vender. No era momento ni para ponerse a ver cuál era el bus más o menos barato, ni más o menos cómodo. Pagué 15 birr (0,46 €) y tras recibir un ilegible papelito amarillo me dirigí a un profunda y amplia explanada repleta de autobuses donde todos me parecían iguales. Tras preguntar de nuevo, el mío y haciendo honor a Ley de Murphy, era el último autobús de todos.

Me subí al autobús, y todas las miradas apuntaban a mí. No parecía que hubiera un horario de salida definido. Más bien hasta que se llenara lo suficiente como para rentabilizar el viaje. El aspecto interior era sórdido, muy descuidado, pero para un viaje de 30 km no se puede exigir comodidad. Una vez salió del área urbana de Bahir Dar llegó el bacheado y polvoriento camino de tierra hasta llegar a Tis Abay. Las continuas paradas y respectivas esperas para descargar costales de productos agrícolas y de mercadeo hizo en casi hora y media su recorrido.

                                           Autobús local hacia Tis Abay antes de llenarse.

Al llegar a Tis Abay. Se me acercó un chico que me hablaba en español ofreciéndose como guía para llegar a las cataratas del Nilo Azul. Su español consistía más bien en frases hechas y cotorreadas. Eran las 8: 30 aproximadamente de la mañana y yo era carne fresca a merced de avispados guías informales que me atosigarían a lo largo del recorrido. Con educación, le rechacé su ofrecimiento. Tis Abay no es más que una larga y ancha calle flanqueada por tiendecitas locales, peluquerías, recreativos de billar y futbolín e informales puestos de café etíope.

Tis Abay
                                                             Negocio de billares de Tis Abay.

Y al final de la polvorienta calle se encuentra el Centro Turístico de las Cataratas del Nilo Azul donde poder comprar la entrada que te da el acceso al camino de las cataratas. Me costó 50 birr. Precio con videocámara, pero en realidad eran 20 birr pues solo iba con mi teléfono móvil, pero… ¿qué necesidad hay de discutir por pagar el equivalente a 1,55€ ó 0,62€?. Me preguntó mi país de origen y solo me dijo por dónde estaba la senda para iniciar el recorrido hasta las cataratas del Nilo Azul. De nuevo, se me ofrecían guías, niños, adolescentes para acompañarme. No era fácil zafarse de ellos. Demasiada insistencia, aunque comprensible.

                                    Tablón con las tarifas para visitar las cataratas del Nilo Azul.

El camino que llega hasta las cataratas es de unos 40 minutos a paso ligero. Un paisaje más o menos arbolado y llano. Al principio, este camino es ancho, donde veréis bastantes niños por la proximidad de un colegio. Una vez más, y ya perdí la cuenta, me insistía la gente local en acompañarme hasta las cataratas del Nilo Azul. Reitero que son bastante insistentes y hay que tener tanta paciencia como educación para declinar los ofrecimientos.

Niños que te encuentras constantemente por el camino.
                                     Niños que te encuentras constantemente por el camino.

También os topares con rebaños de ovejas pastando y alguna que otra vaca merodeando. Es parte de la caminata el disfrutar del día a día de la gente local y responder a los saludos  con los que te vas cruzando. 


A mitad camino os toparéis con un río que hay que atravesar. Hay un bote motorizado que hace el trayecto hacia el otro lado donde continúa el camino. ¡Ojo! Son como 5 minutos de navegación que os sorprenderá por la presencia de algún inesperado cocodrilo que otro. Me dio la impresión que solo hay un bote que cruza el río y pagué 40 birrs por trayecto. Es muy posible que no vayáis solos. Algúnos niños o algún local
se embarcarán aprovechando vuestro breve viaje fluvial. Lo bueno es que seguro que os avisarán si avistan algún cocodrilo.

                                                         Bote para pasar cruzar el río.

Después de pasar al otro lado del río, se ven cultivos de hortalizas y algún que otro vendedor de artesanía bajo la sombra de un árbol. Es posible que os topéis con niños que os quieran llamar la atención con un “¡Mister!, ¡Money!”.

Hay un momento en que se divisa a lo lejos las cataratas del Nilo Azul. Ya estáis cerca. Llegar ya hasta ellas es como coser y cantar.

                                      Cultivos de cebollas próximos a las cataratas del Nilo Azul.

Un camino final descendiendo por un pequeño desmonte y ya estáis abajo mismo frente a ellas.

La gracia para mí está en el hecho de poder deleitarse, solos, sin nadie más. Como mucho con algunas vacas que andarán pastando por la zona. Es el momento de disfrutarlas y sentir el rugir del agua tras caer sobre el lecho del río. Si es cierto que con estas cataratas hay que bajar un poco las expectativas.

Cataratas del Nilo Azul
                                                     Las cataratas del Nilo Azul desde la base.

Dependiendo de la estación del año que las visitéis puede tener más o menos caudal y número de caídas. Me tocó la época seca, y además desde hace un tiempo, mucha parte del caudal aguas arriba se utiliza para servir a una central hidráulica. Por eso os cuento que hay que bajar un poco las expectativas respecto a estas cataratas para que no os llevéis una imagen preconcebida si veis caudalosas caídas de agua en las fotografías de otros blogs tomadas en otras épocas.

Como os cuento, con la satisfacción de disfrutarlas solo ante esa maravilla natural está uno sobradamente pagado.  Tras media hora deleitándome por la zona, empecé a ver que se acercaban algunos grupos de turistas con guía local que iban a romper la paz de ese mágico deleite.

                                         Caída a unos 40 metros desde la parte superior.

Era momento para regresarme. Mi gozo se había acabado…Tan solo quedaba pasear por las inmediaciones más alejadas de la zona de las caídas. Subiendo el remonte de la vaguada había unas cuantas casas tradicionales o tukuls en construcción con hombres montando los pilotes y mujeres cortando paja para ser alojada en los tejados.

Tukul Ethiopia
                                                       Tukul tradicional Etiope.

En frente, no muy lejos de ahí, hay un pintoresco y fotogénico puente colgante que cruza el Río Alata para el paso de viandantes y ganado. Hablando de puentes. Yo no lo hice, pero según me contaron,  hay una ruta circular que también llega a las cataratas del Nilo Azul y que pasa por un viejo puente que construyeron los portugueses. Sólo hay que cruzar este puente colgante que os digo y seguiendo la senda se puede llegar también a Tis Abay y de paso disfrutar de ese legendario puente portugués del siglo XVII. Para este recorrido os recomiendo leer el post del gran viajero Blas F. Tomé en su blog de Viajero Insatisfecho sobre esa experiencia.

                                                               Puente colgante sobre el Río Alata.

Para terminar, mi regreso fue similar a la ida, con la diferencia de que estando ya avanzada la mañana, me crucé en sentido contrario con algunos turistas organizados.  Una vez se llega de nuevo a Tis Abay había que volver a subir al bus. La misma historia que a la ida, pero con más calor y mucho más lleno que al venir. El cobrador incluso pedía y cobraba los billetes desde fuera estando el bus parado, subiéndose a la rueda del autobús, y desde la ventanilla del mismo. Todavía estaba más atestado de gente y la sensación de calor era insoportable.

                                                         Bus local para regresar a Bahir Dar.

Como os digo, a parte del dinero que os ahorraréis con respecto a si lo haceís en un tour, creo sinceramente que obtendréis una mayor satisfacción personal. Es totalmente factible y lo podréis disfrutar a vuestro propio ritmo. Creo que merece la pena.

Os dejo un pequeño video de mi canal YouTube sobre las cataratas del Nilo Azul para que os animéis a visitarlas. Hasta el siguiente post …   ¡Un saludo viajero!

Si te gustó este post, quizás te guste este otro de Las cataratas de La Lobe en Camerún.

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2 Comments

  1. Heyyy, niño!!. Muchas similitudes tiene tu visita a las cataratas del Nilo Azul con la mía. (Muchas gracias, por enlazar y recomendar mi blog para conocer algún aspecto más de esas cataratas). La forma de conseguir transporte, fue más o menos la misma. A base de preguntar consigues llegar al bus indicado. Las características del bus, más o menos las mismas (bueno, a mi el estado interior del bus me valió el segundo premio de ‘selfies’ de “El Viajero” de El País. Puedes ver el ‘selfie’ en la parte derecha de mi blog). Tal vez, lo diferente fue el recorrido para llegar a las cataratas (pasé por el puente portugués) y el agua que conformaba la catarata; en tu caso, más caudalosa).
    Me alegro que nos cuentes tu experiencia. A mi me ha servido para colocarme allí de nuevo.
    De Etiopía, tienes que contar más cosas. ¡Tiene tanto que ver y dar a conocer!.
    Un abrazo, camarada.

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