El Tío de la mina. El demonio protector de los mineros de Bolivia

¿Un demonio? ¿Un ser mitológico? El Tío de la mina es algo más que eso. Lo encontrarás en una cualquier mina de Bolivia.

Viajando por Iberoamérica es frecuente encontrar en numerosos lugares, simbología, imágenes religiosas y deidades donde se combina, por un lado, la religión católica que dejamos los españoles durante la llamada conquista evangélica, y por otro, las creencias precolombinas que existían con anterioridad y que se fusionaron entre sí.

Se me ocurre de los que conozco, el caso de El Santo Malverde y La Santa Muerte en México, Maximón en Guatemala, el Bochica en Colombia y muchos más del continente americano.

De Bolivia, todo el mundo a escuchado hablar de la Pachamama referida a la Madre Tierra, pero para mí la deidad que me llamó más la atención fue El Tío de la mina.

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                                                Tio de la mina en la mina del Socavón en Oruro

¿Y por qué? Bolivia siendo un país donde el 70% se considera católico y cuya presencia de iconografía, iglesias, costumbres católicas se perciben con mucha cotidianedad a cielo abierto, curiosamente desaparece radicalmente una vez te sumerges a las profundas y angostas galerías de las principales minas del país donde El Tío toma su especial y único protagonismo.

Particularmente conocí la mina de Cerro Rico en Potosí y una mina de Oruro y te das cuenta de este hecho. Mineros, muchos de ellos menores de edad, que trabajan largas horas, dopados y sin condiciones de seguridad, se detienen en pequeños habitáculos entre las galerías para ofrendar cigarrillos, alcohol y hojas de coca. Su aspecto diabólico muchas veces rojizo y con cuernos da considerable respeto.

                                                     El Tío en la mina de Cerro Rico en Potosí

Se le hace un ritual dejándole caer las hojas de coca y se le mete un cigarrillo encendido en la su boca. Así mismo mascan hojas de coca con el Tío o como le llaman ellos el pigcho o acullico al modo de mascarlas. Que tiene su truco.

A Tío de la mina lo veréis en ocasiones envuelto con muchas cintitas de papel de colores y se le hace además lo que se conoce como «la chaya» que consiste en echarle alcohol en los cuernos, ojos, pecho, brazos, piernas y hasta en su pene. Todo para obtener la fuerza espiritual, física, buena vista, seguridad en el camino, y la fertilidad. También se le echa algo de alcohol en el piso como honor a la Pachamama.

El minero también participa fumando y bebiendo del mismo alcohol en su estado puro. Con tal ritual, el minero se asegura protección, la sabiduría para encontrar vetas, seguridad emocional y física para hacer su dura tarea.

                                                El Tío de la mina del Socavón en Oruro

El Tío de la mina, no es un demonio como se conoce en el catolicismo, pero sí que debe tener alguna relación en cuanto su lado misterioso, maligno, incluso místico del que nadie desea conocer pero, que en este caso, es mejor buscar su alianza al tener que trabajar en condiciones tan cercanas a la muerte. Es una opinión personal.

El Tío de la mina está presente según se dice desde la época colonial donde cientos de miles de mineros perdieron su vida.

                                                                 El Tío de la mina en Cerro Rico (Potosí)

Al encontrarnos con estas situaciones en nuestros viajes, a menudo nos topamos con aspectos que cuestan de entender desde un punto de vista personal en base a nuestras creencias y costumbres de nuestro lugar de origen. Quizás si fuera todo lo mismo, se perdería mucho de la razón de viajar. Con mi experiencia con el Tío de la mina puedo haberlo sentido así.

Prohibida la copia parcial o total del relato y de las imágenes sin consentimiento del autor y bajo la citación del mismo

1 Comment

  1. Gracias, Carlos. No conocía yo al ‘Tío de la mina’. Bueno, como no conozco Bolivia es una buena manera de que me pueda entrar el gusanillo. Y, es verdad, en Iberoamérica (o en África) el sincretismo religioso es una de las riquezas más interesantes dignas de estudio. Casi siempre hay algo que ellos (estos dioses o seres) pueden otorgar a los pobres creyentes, ya sea riqueza, salud, vigor sexual u otras necesidades. ¡Qué bueno!.
    ¿Tu que le pediste?.
    Un abrazo.

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