DAKHLA. La ciudad del pulpo y el kite surf del Sahara Occidental

Dakhla en el Sáhara Occidental no es una ciudad que desprenda mucha pasión al viajero, pero sí es un lugar ideal para los amantes del sosiego, el buen comer y los deportes náuticos.

Dakhla. Sáhara Occidental. Enero 2019

Dakhla o Dajla, la segunda ciudad del Sáhara Occidental y durante el periodo español conocida como Villa Cisneros, no fue más para mí que un final de recorrido que empezó en Nouackchott, la capital de Mauritania.

Mi visita coincidió con el fin de año de 2019, y mis expectativas sobre el lugar eran demasiado altas. Casi cuatro días, que bien podían haberse recortado a dos si eres de los del culo inquieto como este servidor que os escribe.

¿Qué os puedo contar de Dakhla? ¿Merece la pena llegar hasta aquí? No seré yo el que os desanime, pero quitando la playa pesquera de La Sarga, no hubo casi nada que me conmoviera. Ni siquiera el interés por encontrar el rastro hispano, que siempre busco de allá donde viajo, satisfizo mi visita.

                                                     Tetera de Dakhla en el corniche

Pero no todo el mundo es igual, ni tiene los mismos gustos. Para aquel que busque deportes náuticos relacionados con el surf o el kite-surf puede ser uno de los destinos ideales que pueda encontrar.

También para los amantes de los frutos del mar en general y del que digo yo «turismo de retirada». El marisco, pescado y pulpo abunda, y tambien para quienes les guste pasear junto al mar disfrutando de la brisa marina, el buen tiempo y tomarse un café tranquilo en una terraza.

                                           Shakshuka al estilo de Dakhla

Cabe recordar que Dakhla es una zona controlada y sometida por Marruecos. Eso se nota en la imagen del Rey Mohamed VI que te la encuentras hasta en el cous-cous, además de la bandera marroquí y el imperialista mapa en el cual incluye el Sáhara Occidental. La presencia militar es muy notable para atenuar cualquier posible acción del Frente Polisario que lucha por la liberación del territorio saharahui.

                                                                               Puerta de Dakhla

Geográficamente Dakhla es una estrecha franja peninsular, que como muchas en el Mundo de este estilo que dan a dos mares (Cancun, Varadero, etc), acaban pasto de intereses urbanísticos para la atracción del turismo.

Si por cualquier circunstancia llegáis aquí por el motivo que sea, el Hotel Bouguaffa puede ser una muy buena solución si buscáis buen precio, ubicación y limpieza. No me regalaron ninguna noche ni nada. Simplemente como consejo sincero fuera de cualquier interés u opinión prostituida.

Por la zona del hotel hacia el paseo, os topareis con numerosos restaurantes de precios occidentales, que alguno para echarse un café o un té a última hora de la tarde, no viene mal.

                                  Mezquita de Al-Ghofrane en  Dakhla.

Pero, si queréis ver lo que todavía queda auténtico deberíais dirigiros a la zona menos turística donde se encuentra el Mercado municipal El Massira y toda el área que lo rodea. De especial interés, las mezquitas y tradicionales y restaurantes que por menos de 20 dirham comeréis comida local y conoceréis una ciudad más auténtica con comercios más tradicionales y un modo de vida más natural.

                                      Puesto de tajines en el Mercado Municipal de Dakhla

No esperéis bazares ni zocos de laberínticas callejuelas, que no las hay, y no sé si las hubo alguna vez, pero al menos disfrutaréis de algo más autóctono. Desde allí, preguntando podéis llegar hasta donde parten los taxis compartidos para ir a La Sarga.

La Sarga es para mí de los pocos lugares que vale la pena que visitar y barato. Los coloridos barcos y pirogas de pesca que se suelen ver en los países vecinos más al sur, dan paso a la tonalidad albinegra de éstos, pero con similar actividad y vida. En este caso, la estrella es la pesca y captura del pulpo.

                            Pescadores reparando sus redes de pesca en La Sagra- Daklha

No sé si conocéis el asunto, pero casi seguro que ese pulpo a la gallega o tapitas de este rico cefalópodo que os coméis en España tan a gusto y acompañado de un vinito blanco, procede de este caladero.

Según los expertos, no tiene por qué ser inferior en calidad. Simplemente los precios son más bajos y el margen de beneficio de las empresas distribuidoras y pesqueras de España es mucho mayor a costa de los bajos salarios de estos pobres pescadores.

Si deseáis conocer toda la península a fondo, tendréis que alquilaros un coche, que yo no hice, o contratar un tour que tampoco lo hice cuyos precios son insultantemente abusivos para el presupuesto del mochilero.  El transporte público está limitado al petit taxi que se usa como compartido por la ciudad de Dakhla. Eso sí, son muy baratos.

                                                                     Arte urbano en Dakhla

¿Y qué queda del pasado español? La respuesta es nada o casi nada. Ni la gente habla ni entiende el español, ni queda rastro de ello. Quizás por nombrar algo, la Iglesia católica del Carmen que se construyó durante el periodo español. Un iglesia moderna, pero sin ningún interés arquitectónico, y los restaurante Casa Luis y Casa Lola para los que añoren algo de comida española el vino y la cerveza.

                                                                                     Corniche de Dakhla

En resumen, Dakhla puede ser una breve parada obligada para aquellos que decidan atravesar el Sáhara Occidental para llegar a Mauritania, Senegal, etc. y de hecho os cruzaréis con algún motero con tal propósito e intrépidos ciclistas. También si os va el turismo de relajación, el buen comer, o simplemente los deportes náuticos.

En mi caso, no creo que la antigua Villa Cisneros y yo nos volvamos a cruzar en nuestros caminos. A no ser que sea probando una tapita de su exquisito pulpo en alguna terracita de mi pueblo…

By Carlos Martinez

Prohibida la copia total o parcial de textos y/o fotografías sin consentimiento del autor, en cuyo caso vendrá citada la fuente.

2 Comments

  1. Bueno, pues nada, Dakhla o Villacisneros (tanto monta, monta tanto), quedará para otra ocasión en el imaginario mochilero. No obstante, lo que tu dices, pilla de paso para otros proyectos viajeros más ambiciosos y puede ser un lugar de paso.
    Esta bien conocerlo ¡qué leches!. No todo van a ser paraísos en el mundo mochilero. Yo me encuentro -como tú- muchos lugares totalmente prescindibles, pero….
    Sigamos luchando por defender nuestro estilo de viaje.
    Un abrazo, amigo y colega-mochilero.
    [Por algún sitio he visto tu previsión de ir a Benin. Disfruta de ese país que tiene mucho encanto].

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