5 lugares para conocer de la República Dominicana…¡Y ninguno es Punta Cana!

Muchas veces se asocia La República Dominicana a turismo de “pulserita”, paquetes vacacionales con playa, resorts y merengue. Punta Cana, Puerto Plata, Samaná, el Centro Histórico de Santo Domingo y algunas playas más copan los enclaves turísticos de este país caribeño.

Pero La República Dominicana es mucho más que eso. Hay muchos pueblos y ciudades que también tienen su encanto y su corazoncito para visitarlos, a pesar de que las guías de viajes que todo el mundo conoce los desprecie. Os dejo como recomendación cinco de algunos que visité en mi recorrido por el país, y con los que conocer más y mejor la República Dominicana.

Repúblicana Dominicana. Marzo 2013

Concepción de La Vega

O simplemente La Vega, como se conoce a este pueblo. Es el más importante de la provincia con el mismo nombre. Fundada por el mismísimo Cristóbal Colón, es un lugar cuya ideal ubicación en el que se encuentra está bendecido por la fertilidad de sus tierras. El prestigio del cacao, la caña de azúcar y el café dominicano se debe en gran parte a este territorio, donde La Vega se convierte en su principal centro administrativo. Se dice que Colón cuando llegó a estas tierras exclamó: “es la tierra más hermosa que ojos humanos jamás hayan visto”. Obviamente no lo hubiera dicho de la moderna Catedral de la Inmaculada Concepción, que se parece  más a una factoría cervecera que a una catedral. En todo caso, considero que La Vega es un lugar imprescindible para conocer sin dudar.
Tiene algunos edificios en las calles centrales con aires neoclásicos como el Museo Sacro o el de la Asociación de Ganaderos. Y en el propio Parque Duarte, la plaza referente de la ciudad, donde también está el Quiosco y la propia Catedral.  No os vayáis de La Vega sin probar el Moro Campesino, os dará energía para una semana por lo menos, o tomaros un helado en la famosa Heladería Bon junto al Parque. Si queréis dormir barato en el Hotel Real. Tarifa equivalente a 5€, con televisión, baño y aire acondicionado ¿que más se puede pedir?…

San Francisco de Macorís

La capital de la provincia de Duarte es una ciudad económica y eso se nota en su actividad comercial e industrial que se avista desde el primer momento que el viajero pone el pie en ella. O al menos esa fue la impresión que me dio el domingo por la tarde que llegué por la gente y niños que había jugando en el Parque Duarte.  Os dejo dos lugares que me agradaron: El Mercado de San Francisco, que lo localizaréis fácilmente por la Avenida del Castillo. una de las arterias de la ciudad. No os gustará por el edificio pero podréis tastar el ambiente local y la cantidad de productos locales que venden. Y otro lugar que os parecerá algo macabro pero que me encantó: El Cementerio de Las Mercedes. Sí, un lugar donde se puede aprender la idiosicrasia de un lugar y sus raíces. Está muy ordenado y no os dejará indiferente muchos de los epitafios que leeréis. Os lo aseguro. San Francisco de Macorís bien merece conocerlo aunque sea un día. También podréis deleitaros de algunos edificios coloniales: la Catedral de Santa Ana y si os da tiempo ir a la Reserva Loma Quinta Espuela, que no pude ver por el poco tiempo del que disponía pero que es un “must see“. Si vais a pasar una noche, ahí va mi recomendación: El Hotel Líbano, además de las 3 B, muy céntrico.

Moca

Si llegaste a Moca, llegaste a la ciudad más importante de la Provincia de Espaillat. Dos cosas son las que me quedo de este pueblo: Su Iglesia imponente del Sagrado Corazón, una belleza arquitectónica cuyos mocanos deberían estar orgullosos, y el mofongo de su restaurante Mi Terraza. La publicidad gratuita que le hago queda compensada por la satisfacción de haber probado allí esta delicia. El mofongo aunque es un plato de origen puertorriqueño, su versión dominicano no le envidia en absoluto. A parte de eso, Moca es una ciudad testigo de muchas reivindicaciones políticas y sociales de su historia y eso se nota en algunos rincones de sus calles y plazas. Con un día os sobra para conocer lo más importante de Moca, y algo más. En mi caso fue el poder un partido de beisbol entre escolares. Ese deporte tan importante para los dominicanos y tan ajeno a los españoles.

Santiago de los Caballeros

¿Será por ciudades que se llaman Santiago en Latinoamérica? Pues La República Dominicana también tiene la suya, y nada más y nada menos que la segunda en habitantes tras Santo Domingo. También capital de la provincia del mismo nombre, es una ciudad que os despertará cierto interés. Ver el Monumento a los Héroes de la Restauración os dejará boquiabiertos. Quizás demasiado mármol y derroche arquitectónico para exaltar valores patrióticos, pero una vez allí no dejaréis de visitarlo por su privilegiada ubicación y lo que representa. Deja muchas reflexiones que invito a cada viajero a que las saque…. 
Santiago es una ciudad para pasearla, para sentarse y relajarse viviendo la vida local en un banco junto al quiosco del Parque Duarte, o ver los diferentes e inesperados murales con los que te encuentras por la ciudad. Si estás fuera de la época de sus prestigiosos carnavales, tienes una oportunidad de consolarte con todo lo relativo a estas fiestas en el Museo Folklórico Don Tomás Morel. Para reencontrarte con la historia, el Parque Colón que te llevará a la época del descubrimiento, o el encuentro de nuevo y viejo continente. Si vais a dormir allí os recomiendo el Hotel Monterrey,  mejor y más barato
que el Hotel Colonial que aconseja la Lonely Planet, justo enfrente.

Santa Cruz de Barahona

Conocida como Barahona a secas, es la capital de la provincia que se llama igual. La única que tiene mar de las que os aconsejo visitar y la más occidental.
 Zona azucarera por excelencia. Quizás le falta la esencia de otras por ser una ciudad más joven, pero no le quita su aire caribeño más salvaje por su peculiar naturaleza y abruptos acantilados que rodea la zona. Si habéis llegado hasta aquí es porque tenéis intención de llegar a la cercana Haití o disfrutar del Lago Enriquillo. Pero no desmerece en absoluto pasear por El Malecón cuando baja el sol. No os aburriréis de ver familias y enamoradas parejas pasear, y niños entretenidos en juegos tristemente olvidados como la rayuela o ” el trúcamelo” que es como le llaman allí los niños dominicanos. Además de viejas locomotoras de vapor que rememoran otras épocas de más prosperidad.
¿Para descansar el paseo qué mejor que una cerveza? Presidente por supuesto y en el Centro Cervecero “La Campiña”, al principio del Malecón. Os compensará ampliamente el calor sufrido de todo el día y os dará para alguna espontánea conversación con los locales que tendrán gran curiosidad por vuestra presencia en Barahona.

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