25 COSAS QUE TE HARÁN ENAMORARTE DE MÉXICO POR SIEMPRE

Después de 18 viajes a México, por 28 de los 32 Estados, me atrevo a proponeros 25 buenas razones para enamorarte de este gran país de Norteamérica. !Porque como México , no hay dos…¡

1-IR A UN MERCADO

Cualquiera que vaya a México, puede llegar con facilidad a un Mercado Municipal. Un mercado en México no es un mercado cualquiera. Es un capricho para los sentidos caminar entre sus pasillos; su colorido,  la fruta dispuesta muy cuidadosamente manera piramidal, y una oportunidad para ver la cantidad de variedad de chiles que hay en México, frescos y secos. También suelen ser lugares para poder comer platillos mexicanos de manera económica, comprar menaje de hogar y piñatas.
Suelen estar en lugares céntricos, y os recomiendo el de La Merced en México DF, San Miguel en Guadalajara, Terán en Aguascalientes o Garmendia en Culiacán por citar algunos que son lo que más conozco, pero no hay ciudad o pueblo que no tenga el suyo donde el viajero tenga su oportunidad para visitarlo.
 
2-VER UN EVENTO DE LUCHA LIBRE
Es casi una religión. Quizás te sientas y no entiendas mucho de qué va la cosa. Podrás pensar que es todo un montaje. Unos animan a los rudos,  otros a los técnicos, y te extrañarás de ver algún enano enmascarado merodeando por la pista. El ambiente irá in crescendo, el clamor de la gente apoyando a su luchador y todo lo que envuelve el espectáculo se convertirá en una especie de liturgia vigorosa en un templo de lo más surrealista.  Seguramente al terminar, te lleves la misma impresión que con la que entraste, pero saldrás con ganas de más y mirando el cartel de cuándo será la próxima lucha. Una vez fuera, te comprarás en los puestos que hay a la salida, una máscara… ¿de quién? puede que de los rivales históricos como El Santo o la de Blue Demon, o quizás de El Místico, el Doctor Wagner o el Mil Máscaras. Para ver una lucha os recomiendo cualquiera de estas dos: el Arena México u el Arena Coliseo de la Ciudad de México, pero hay en cualquier ciudad importante.

3-ENCHILARTE

Sí, sí.. He dicho bien. Si fuiste a México y no te enchilaste ni una sola vez, algo te faltó en tu viaje. La primera vez verás demonios… querrás tomarte una caja de cervezas, pero la segunda vez se aguanta más, y la tercera hasta te gustará. Se puede evitar si se quiere, pero una vez le agarras el gusto, ya tendrás chiles enlatados hasta en la nevera de casa. Para muchos mexicanos, una torta, gordita o un taco tiene que tener su toque picoso (que no picante), con chiles o salsa de chile. Chiles hay de muchas formas, tamaños y variedades, pero para mí gusto lo mejores son los jalapeños, serranos, poblanos y güeros.Y para los más valientes os recomiendo los chiltepines, pequeños pero bien matotones, muy de Sonora y Veracruz.

4- VIAJAR EN EL CHEPE

Hablar de un tren de pasajeros por México es hablar del famoso Chepe. Recorre 673 km desde Chihuahua hasta Los Mochis, o lo que es lo mismo, desde la Sierra Madre hasta el Pacífico. Son dieciocho intensas horas  entre desfiladeros, largos puentes, cañones y numerosos túneles. Capaz de atravesar las Barrancas del Cobre, más profundas incluso que el mismísimo Cañón del Colorado. Pero también son dieciocho horas donde te toparás con gente de cualquier condición: indios tarahumaras, menonitas, empresarios o comerciantes. En su coche bar no te faltarán interesantes pláticas, que entre trago y trago de tequila con viajeros y empleados del ferrocarril, se te hará más ameno el viaje. Se puede recorrer en varias etapas para conocer de cerca auténticos pueblos del México profundo.  El Chepe es un referente entre los grandes viajes en tren que te provocará gran evocación y te regalará desde la ventana la caprichosa naturaleza de la Sierra Madre mexicana. Un viaje que te devolverá a un México en el que el ferrocarril era un medio vital en la vida de los mexicanos, y que aunque tristemente ya no lo es, nos queda El Chepe para revivirlo…

5-VIVIR UNA NAVIDAD MEXICANA

A diferencia de España, en México la Navidad tiene un carácter mucho más religioso y entrañable. Si pasas estas fiestas en México, notarás algunos conceptos muy arraigados que te llamarán la atención: Las Pastorelas, las Posadas, el acostamiento del Niño Dios, tianguis navideños (mercaditos), los nacimientos (belenes) y los bolos o la colación son solo algunos.  Te recomiendo ir a alguna Posada donde se representa el momento en que María  y José iban pidiendo un lugar para dormir. Luego la gente merienda y se le dan bolsitas con dulces a los niños (bolos) y rompen una piñata. En la tradición de acostar al Niño Dios, usan una figura del mismo la cual “arrullan”, y en la Candelaria (2 de febrero) lo visten acompañados de cantos tradicionales. Como digo, son solo unos ejemplos. No os miento que también tiene su lado comercial con enormes árboles de Navidad patrocinado por la Coca Cola o la cerveza Corona, y Santa Claus tiene su buena presencia. Los dulces típicos tampoco faltan, y si hace frío, el ponche será tu mejor aliado. ¡Ah! la rosca de Reyes es igual que en España, y como te salga el muñequito, tienes hasta el día de La Candelaría tiempo para aprender a hacer tamales e invitar a todo el mundo…

6- VISITAR UN PUEBLO MÁGICO

Hay más de 110 Pueblos Mágicos repartidos por todo el territorio mexicano. Son denominados así gracias a un programa de la Secretaría de Turismo en función de su riqueza cultural e histórica que representan. Intentan preservar al máximo su estilo y mantener sus características con las que fueron nominados. Visitarlos te teletransportará a otras épocas, y a un México con rasgos muy marcados, ya sea en su arquitectura colonial, su folclore o gastronomía autóctona. Cierto es que muchos a mi juicio están algo sobrevalorados.  He tenido la fortuna de haber visitado muchos y os recomiendo los siguientes: Álamos, Sombrerete, Calvillo, Jerez, Tecate, Chiapa de Corzo, Creel, Loreto, Dolores Hidalgo, Pátzcuaro, Cholula, Papantla, Lagos de Moreno y Valladolid. Pero cualquiera que visites os enamorará para siempre.

7- IR A LOS PUESTOS DE TACOS

Sí, toda una tradición sentarse en un puesto de tacos en la calle. No habrá ciudad o pueblo mexicano donde no los veas en alguna calle, parque o en un mercado. Tacos al pastor, de carnitas, pierna, bistek o cabeza son los más típicos. Es una manera muy económica de comer y lugares muy adecuados para socializar con el taquero y los demás clientes. Pedirás una orden de 3 tacos, y terminarás con alguna más…Los querrás probar todos, y te pondrás cerca de los botes de las diferentes salsas para darle el sabor y el picor que más se te antoje. Servidos en platos de plástico encima de una bolsita de plástico o en bandejitas de unicel que es como llaman al corcho blanco. También están los puestos en versión Hot Dogs,  de tamales y de gorditas. No te olvides responder con un: “sí, andalé” cuando el taquero te pregunte: ¿con todo?….

8-IR A LA VILLA

Puedes ser creyente o no serlo… No importa. La Villa de la Virgen de Guadalupe es un lugar obligado para visitar. Es donde se concentra la mayor devoción católica que haya visto en mi vida. Miles y miles de mexicanos acuden hasta este rincón de la Ciudad de México. Sea en la Capilla en Tepeyac o en la nueva basílica. Si coincide con el 12 de diciembre, el clamor por esta Virgen Morena no tiene límites.
Además se ven escenas muy folclóricas: fotocalls con la imagen de Juan Pablo II, caballo y sombrero incluido, venta de veladoras, y variopintos artículos alusivos a la Virgen. Sinceramente no creo que haya una Virgen en el mundo tan adorada. Turistas no solo de la República Mexicana van a avisitar este templo, tambien de toda Latinoamérica e incluso de las Islas Filipinas.  México es uno de los países con más creyentes católicos del mundo y existen además otros centros de peregrinacíon, no de la Virgen de Guadalupe, pero si interesantes para visitar para los aficionados al turismo religioso como San Juán de Lagos en Jalisco, Plateros en Zacatecas o el Cristo del Cubilete en Guanajuato.

9- ECHARSE UN CABALLITO EN UN CANTINA

Puede ser un caballito de tequila, de mezcal… Me vale también si decides echarte una cerveza Corona, Pacífico o Tecate… Da lo mismo. La entrada a las cantinas suelen ser  algo sinuosas con advertencias que prohiben entrar a mujeres, militares o curas. Es entrar en una cantina y el tiempo se detendrá en alguna época de la Revolución Mexicana. Verás algunas con rockolas. Echa 5 pesos, elige canción de José Alfredo Jiménez y siéntate junto a la barra hasta que el ambiente te envuelva. Si puedes aguantar la conversación del güey de tu lado, tendrá su mérito. Al rato, tras muchos tragos, su cabeza caerá desplomado sobre la barra, y antes, el cantinero ya le habrá tanteado hasta cuanto le pudo fiar. ¡Ah! Aclaro que el caballito es el equivalente al chupito español, pero más alargado. Podéis saber más de las cantinas en mi post La Cantina mexicana: Un lugar para olvidar las penas

10- PLATICAR CON UN TAXISTA

Subirte a un taxi en México, no será un viaje por el silencio. Te subirás en el asiento de adelante y seguro que la curiosidad del taxista suscitará mucha conversación en el viaje…. Más si te nota por tu acento que eres extranjero. Son grandes conocedores de hoteles económicos, buenos restaurantes y te pondrán al día de los chismes y la actualidad del lugar. Eso sí, no olvides decirle que ponga el taxímetro en marcha. En las ciudades más pequeñas se te harán los remolones (te harán de pendejo) y más de uno te responderá con lo mismo: “Fíjate que no  jala”…

11- CELEBRAR EL DÍA DE MUERTOS

No, que no. Aquí no se celebra el Halloween. En México se celebra el Día de Muertos. Que quede muy claro. Es una celebración que cuesta un poco de entender, pero una vez participes activamente en la tradición, conocerás el sentido de la muerte para los mexicanos, muy diferente al de los españoles. La Catrina, que es una elegante dama que representa La Muerte, es el eje central de la celebración que gira alrededor de ella. Los Altares de Muertos montados con sumo esmero en honor a algún difunto familiar forman parte de la escena habitual en muchos hogares. Poemas muy ingeniosos con la temática de la muerte, y el consumo de pan de muertos y calaveras de azúcar endulzan la celebración. En estados como Michoacán, Oaxaca o Chiapas se celebran de una manera muy intensa. Os recomiendo ir a Pátzcuaro en el Estado de Michoacán, pero en general en todo México se vive fervientemente esta tradición.

12-VER LOS MURALES DE UN PALACIO DE GOBIERNO

Los más importantes, los del Palacio Nacional  de la Ciudad de México. Te prenderás con la historia mexicana a través de los enormes murales de Diego Rivera, Orozco y Siqueiros. Un recorrido pictórico, desde la época precolombina pasando por la Conquista, el Virreinato, la Revolución, el Porfiriato hasta llegar al siglo pasado. No os preocupéis si no veis este Palacio, los hay en cualquier ciudad o pueblito de la geografía mexicana. Muchos tienen estructura de patio andaluz y os tropezaréis con los murales en cuanto accedáis a la escalera y en todas sus paredes. Mis recomendaciones además del Palacio Nacional, los de Aguascalientes, Chihuahua, Morelia, Tlaxcala y Puebla.

13-IR A UN LIENZO CHARRO

No, no estoy hablando de pintura. Un lienzo charro es donde se llevan a cabo las competiciones de la charrería. Podría asemejarse a una plaza de toros pero añadiéndole una manga de arena alargada. En cuanto te sientas en la grada, verás los elegantes charros en caballos sobre la arena y te preguntarás: qué será lo que van a hacer. Hay un locutor que empieza con la oración del charro y va retransmitiendo la competición en la que se puntúan cada una de las suertes (disciplinas) que realizan con el caballo cada uno de los charros y sus equipos. No faltan los vendedores de chelas (cervezas) y de botanas (aperitivos) para disfrutar del evento y la música folclórica. También está la versión femenina (escaramuzas) vestidas con atuendos tipo Adelita formado por equipos de ocho que van realizando espectaculares estilos con sincronizados movimientos con los caballos. Hay lienzos charros por gran parte de la Répública y sobre todo en épocas de ferias ganaderas. Del mismo modo, y hay que decirlo, son populares los rodeos que en verdad nacieron en México y no en EUA. En la ferias son muy comunes.

14-VISITAR UNA ZONA ARQUEOLÓGICA

México es el país con mayores zonas arqueológicas del continente Norteamericano. Son numerosas las culturas precolombinas que tuvieron presencia en esta zona y cuya herencia ha perdurado hasta nuestros días: en las tradiciones, gastronomía y en lenguas y pueblos indígenas que se resisten a extinguirse. A muchos os vendrá a la mente Chichén Itzá. Es sólo una muestra, pero hay muchas otras menos conocidas y que para mí no tienen nada que envidiarle. Intentad ser los primeros en entrar o cuando no haya apenas gente, y la sensación de encontraros solos ante esas misteriosas y majestuosas estructuras de piedra e intentar encontrarles su sentido, os colmará de una sensación de admiración difícil de olvidar. Yo os recomiendo Teotihuacán, Tajín, Monte Albán, Tula o Palenque.  Un buen recorrido por estados como Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Veracruz, Hidalgo, el Estado de México o la zona yucateca os conducirá a ver buena muestra. Si no podéis, el Museo de Arqueología de la Ciudad de México es una buena alternativa para conocer a fondo la arqueología mexicana.
 
15-CELEBRAR EL GRITO DE INDEPENDENCIA
Si vas a México alguna vez, trata de hacerlo en el mes patrio, es decir Septiembre. Hasta el día 15 los zócalos o plazas de las ciudades y pueblos se engalanan de motivos y ornamentos mexicanos y alusivos a sus Héroes de la Independencia. Muchas luces, papel picado y diversos puestos de ventas de banderas, sombreros, matracas e  inimaginables complementos de animación con los colores de la bandera ocupan espacios públicos. Llega la noche del Grito, y desde el balcón del ayuntamiento, el gobernador o el alcalde hace unas proclamas que acaban con un Viva México tres veces mientras toca una supercampana, y la multitud se vuelve loca celebrándolo. Si te encuentras en medio y eres español no te preocupes que no te va a comer nadie por ello. Disfruta de un ambiente único y después de algún tequila de más, acabarás como uno de ellos. Aparte de cuando hay algún éxito importante México en fútbol, no creo que haya en el año un momento donde haya tanta exaltación hacia la patria.
 
16-CRUZAR LA FRONTERA NORTE
 
No es una asunto agradable. Muchos mexicanos se juegan la vida intentando cruzar de manera ilegal la frontera para ir a Gringolandia (EEUU). Muchos es verdad que lo hacen legalmente tras obtener una visa tras innumerables trámites y quebraderos de cabeza. No os recomiendo hacerlo de “mojado” cruzando el Río Bravo por razones obvias. Como españoles lo podeís hacer legalmente pero es aleccionador hacer cola de buena mañana para cruzar el puesto fronterizo y escuchar cada historia que hay detrás de los que hacen fila. Os recomiendo pasar algún día con los migrantes que llegan en el tren de La Bestia desde Centroamérica, historias desgarradoras donde las haya. He cruzado la frontera más transitada del mundo, la de Tijuana, pero también otras como Nuevo Laredo, Ciudad Juarez y Nogales. Quedarse un par de días para ver el ambiente fronterizo en estas ciudades es fundamental para conocer esta dura realidad y profundizarse en el apasionante México Norteño. 
 
17-IR A UNA FERIA MEXICANA
La Feria, ¡cómo me gustan las ferias mexicanas! Muchas tienen un origen de algún santo de la localidad y otras de carácter ganadero, pero que se han ido convirtiendo a lo largo del tiempo en un atractivo que no os podéis perder. En el periodo de Feria puedes disfrutar de los puestos de tacos, ver artistas de moda del momento en lo que llaman el Teatro del Pueblo, ir al Palenque donde cantan los más grandes de la música ranchera tras terminar la pelea de gallos, que no va conmigo, pero que lo dejo como algo cultural. También hay casinos, puestos de artesanía, restaurantes, bandas de música mexicana, juegos mecánicos, subastas de artículo de hogar, exposiciones ganaderas, charreadas, rodeos americanos… Vamos, !que no te aburrirás¡  Para mí la mejor: La Feria de San Marcos de Aguascalientes cada Abril, pero hay muchas más como en San Luís de Potosí en Agosto, Zacatecas en Septiembre, Querétaro, Tepic. Muchas localidades tiene la suya y por muy modestas que sean, tienen su feria.
 
18- ROMPER UNA PIÑATA
La piñata es tan mexicana como el nopal o el tequila, si bien es cierto que se ha extendido por muchos países de Latinoamérica. No debe faltar en cualquier fiesta de cumpleaños o en una Posada Navideña. En principio dirigido a los niños y niñas cuyos ojos vendados tratan de romperla o quebrarla como dicen en México, con tal de que caigan todos los dulces y chuches. Digo en principio porque si hay oportunidad también se apuntan los adultos que añoramos la niñez. Te pones la venda y empiezas a dar palos de ciego, nunca mejor dicho, mientras cantan el “¡Dale, dale, dale, no pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino; ya le diste una ya le diste dos, ya le diste tres y tu tiempo se acabó!”, momento éste de dejarle el bastón a otro. La auténtica es la de 7 picos que simboliza los 7 pecados capitales pero los hay de muchos personajes infantiles del cine y la televisión, ¡incluso de Donald Trump!
 
 19- IR A UNA PLAZA DEL MARIACHI
La Plaza Garibaldi de la Ciudad de México es la más significativa, pero no la única. Muchas ciudades grandes de la República Mexicana, en cuanto baja la tarde existe un punto donde se juntan grupos de mariachis para ser contratados. Puede ser enfrente de un mercado como en Puebla, en cualquiera de las Plazas de los Mariachis de Guadalajara, de Monterrey o de Ciudad Juárez por ejemplo. También se pueden encontrar en algunas avenidas  y cruces urbanos importantes. Si quieres enamorar a alguna mexicana, ya sabes que has de rascarte el bolsillo y contratarlos. Tendrás que pactar el precio antes para evitar sorpresas. ¡Ojo! No es necesario que sean mariachis, también encontrarás, norteños que los  detectaréis por su acordeón y traje vaquero, cantantes de tambora o tríos veracruzanos. El mariachi es un de las expresiones culturales más importantes del país y que es imprescindible conocer en cualquier viaje a México y sobre todo del Estado de Jalisco.
 
20- SUBIRTE A UN CAMIÓN URBANO
He dicho bien. El término camión es en México cualquier autobús urbano que hacen diferentes rutas. Aseguro que muchos tendrán más de 40 años circulando. La primera vez que llegué a México en el año 98 costaban 2.50 pesos y ahora cuestan incluso más de 7 pesos la ruta. Cuando pase por un tope (badén) puede ser un suplicio si padeces de la columna, sobre todo si te sientas a la altura de las ruedas. El conductor no se caracteriza por llevar a los pasajeros con cuidado, más bien manejan con brusquedad, frenazos y arrancones, y te subirás o bajarás a veces con el camión en movimiento. No pierdas de vista la ornamentación del salpicadero, puedes ver colgando desde la Virgen de Guadalupe a un luchador mientras suena la música de norteña o cumbias dependiendo de la zona de México que te encuentres. Ya se van viendo menos, pero el ambulantaje es habitual de venta de chicles, bolígrafos o cortauñas, etc., que te lo dejarán en tu asiento y te recogerán más tarde si no lo deseas comprar. También gente que cuenta su triste vida o simplemente que se ponen a cantar. Entretenimiento no te faltará. Por cierto en la Ciudad de México se les conoce peseros desde la época que costa el pasaje 1 peso.

21-BAÑARTE EN UNA PLAYA FAMILIAR
Que tal si echamos el ojo al contorno del mapa de México. Mucha costa, ¿verdad?…Más de 11.000 km. Ante este panorama nos podemos imaginar la cantidad de playas que puede haber. No… No me voy a referir a los monstruos turísticos de las Playas de Cancún,  Playa del Carmen,  Puerto Vallarta o Acapulco, ni de playas que pueda existir cierto desarrollo de infraestructura hotelera. Me voy a referir a las que llega gente local, para pasar el día en familia. Muchas de esas playas donde no verás bikinis fosforitos, ni tangas brasileñas. Esas playas donde la gente se baña sin quitarse la camisa, no hay socorristas, y la infraestructura turística se reduce a algun merendero o restaurante tipo palapa ideal para comerte un ceviche o un cóctel de camarón con una fría cerveza… Y si vas solo, te puedan guardar tu mochila a cualquier familia que veas por ahí sin nigún problema. Esas son las que me gustan. ¿Dónde? ¿Cuales? Descúbrelas por tí mismo… En los estados de Tamaulipas, Nayarit, Guerrero, Oaxaca y Sonora te apuesto que te toparás con muchas de ellas.
 
22- DESCUBRIR EL MÉXICO MÁS MÍSTICO, CHAMÁNICO Y DEL SINCRETISMO RELIGIOSO
Aqui introduzco variados y singulares aspectos culturales que también debéis  que conocer, y que a lo largo y ancho de la geografía mexicana te toparás. Son momentos de los más surrealistas. Mercados que venden pócimas para el mal de ojo, hierbas que lo curan todo, polvos mágicos para ahuyentar a la suegra, atraer a amantes o simplemente para que te paguen los morosos. Además de mercados de la brujería específicos, muchos mercados municipales tienen un área que venden este tipo de cosas y os aseguro que son muy recurridos. Os recomiendo el Mercado de Sonora de la Ciudad de México.  Muchos mexicanos acuden a curanderos a que les den “una limpia” dónde te pasan un huevo por todo el cuerpo o con pirul (unas hierbas) con tal de eliminar la mala suerte, mal de ojo, etc. También van  a los temascales, una especie de spa prehispánico dónde a través de un rito,  te conecta con la madre naturaleza, tus ancestros y contigo mismo. Y para surrealista, Santas y Santos no reconocidos por la Iglesia pero su devoción por ellos no tiene límites. Me refiero a la Santa Muerte que la veréis en algunos lugares de México muy concretos. También el Santo Malverde reconocido como el  Santo de los narcos que los protegen en las balaceras (tiroteos) contra la policía o para que te ayuden con éxito a cruzar la frontera. Si vais a Culiacán en Sinaloa veréis su visitada capilla. En definitiva..Todo esto es cultural y al fin y al cabo es bueno conocer ese mundo.
 
23-MOVERTE EN LOS AUTOBUSES INTERURBANOS
He hablado antes de taxis y camiones. Bien… Pues a falta de trenes de viajeros, la gente mayoritariamente se mueve en autobús para moverse entre ciudades aún con el auge de los vuelos de bajo coste. Puede haber trayectos desde unas pocas horas a otros de dos días. Los autobuses mexicanos son caros. Hay que decirlo, y si viajas por las Bajas Californias mucho más. Verás terminales terrestres (antes centrales camioneras) que te parecerán inmensas, como aeropuertos algunas. Un paseo por la Terminal del Norte, la Tapo y La Taxqueña de la Ciudad de México te darán un idea de lo que digo. Los autobuses están equipados con wifi (que normalmente no funciona), monitores de TV para ver películas de manera obligada. Películas de tiros, gritos y acción que no te dejarán dormir ni aunque te pongas tapones. Cierto es que hay más modernos (ejecutivos), que van con pantallas individualizadas, pero mucho más caros. Habrá ocasiones que una linda señorita te dará un sanwich y un refresco antes de subir. El operador (chofer) bien trajeado,  encorbatado y engominado, te pedirá educadamente el boleto, y antes de subir, tendrás que dejar al maletero unos pesitos para que te meta el equipaje en el compartimento inferior y te los etiquetará. Los WC están detrás y sirve para dos cosas: para hacer tus necesidades o bien para que te cachee algún policía en algún control de carretera después de enseñarle tu pasaporte. Las terminales te sorprenderán por la cantidad de mostradores de compañías de autobús que hay. El cantante norteño Ramón Ayala las definió perfectamente en esta canción. En resumen, es parte del modo de vida de los mexicanos y que hay que experimentar.
 
 24- PROBAR LA RICA GASTRONOMÍA MEXICANA
Ufff! No es casualidad que sea declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Y no os voy a hablar de tacos esta vez. Olvidaos de la idea preconcebida que hay en España de lo Tex-Mex como fajitas, nachos, etc. Ya me entendéis. Desde Tijuana hasta Chetumal, hay mucho, pero que mucho que probar. Sabores un tanto extraños como los moles, crujientes insectos y platillos muy elaborados y heredados muchos de la época prehispánica.  Se me olvidarán muchos, pero ahí os dejo mi lista de platillos que no deberéis dejar de probar: Todos los moles (rojo y verde). Los pozoles con sus variedades regionales. Las enchiladas (las potosinas me encantan) y chilaquiles. Los tamales, ya sean envueltos en hoja de plátano o maíz. Los mixiotes. La cochinita pibil, un platillo muy yucateco. Los chiles en nogada, típico en el mes patrio. Los menudos y  la birria muy de Jalisco y  Zacatecas. Y si os gusta la carne, estáis en el paraíso:  la arrachera, la cecina sonorense, machaca y el cabrito de Monterrey, y toda la carne asada ¿sigo?… Bueno, y platillos con productos del mar no se quedan atrás, como el ceviche, que siendo peruano de origen, en México lo hacen muy logrado. También el pescado zarandeado muy de Sinaloa, los cockteles de marisco, campechanas, camarones endiablados, ostiones (no vayáis a pensar mal ¡eh!).  ¿Tenéis alguno más en mente? Me lo decís y lo incluyo. En fin…Probad todo esto y descubrir estos sabores. ¡Os haréis adictos a ellos!
 
25- ¿Y CRÉIAS QUE 25 SÓLO? 25 MÁS Y LAS QUE QUIERAS… ¡VIVA MÉXICO!
26- Bañarte en un cenote en la Península de Yucatán. 27- Ver ballenas en Guerrero Negro  (Baja California Sur). 28-Jugar a la lotería mexicana. 29-Que te den toques eléctricos. 30-Vivir una experiencia con algún grupo étnico. 31-Visitar una destilería de tequila en Jalisco. 32- Abrazar al Doctor Simi. 33-Que te moche un policía. 34- Hacer cola en un cajero automático al final de una quincena. 35-Entrar en una talabartería y oler a cuero. 36-Ir a un Oxxo de madrugada por cervezas o lo que quieras. 37-Entrar en una tienda vaquera y salir de ella con botas, un cinto piteado y sombrero de lana. 38-Pararte en un kiosko de prensa y ver todas las portadas macabras. 39-Echarte en una fría mañana un champurrado o un atole de un vendedor de la esquina. 40-Engancharte a una telenovela de Televisa o Tele Azteca. 41-Ir a una panadería por la mañana y comerte una concha recién horneada. 42-Irte de carne asada con los cuates, amigos o familiares. 43-Cantar las mañanitas en un cumpleaños y aprenderte la canción. 44-Ir a un bolero a que lustre las botas. 45- Maleconear en Mazatlán, La Paz, Campeche o donde haya un malecón. 46- Pagar 5 centavos por usar un WC público. 47-Comerte un recalentado. 48-Ir a una fiesta de quinceañera. 49-Ir de colado a una boda. 50- Ir a un Baby -shower….¡y Viva México Cabrones!
 
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1 Comment

  1. Bueno, bueno. Chapeau!!. No me sorprende tu recorrido por México sabiendo que eres casi un hijo adoptivo. Yo que estuve por allí me he enterado ahora de algunas cosas (muchas) que no aprecié, o no disfruté. Muy bien, Viajero, muy bien. No me importaría tomarme ‘un caballito’ contigo en alguna de las muchas cantinas. Ah. Disfruté el grito en la ciudad de Villahermosa. Un abrazo, amigo (seguimos).

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